Susú llega a la remota Isla Marabú para crear un jardín submarino. Al principio cree que los habitantes de la isla están locos, pero luego conoce a algunos como Maui, un maorí tatuado que sólo quería ayudarla. El sabio farero chino le enseña a Susú que no debe juzgar a los demás sólo por las apariencias.