En 'La paz perpetua', Kant argumenta que un tratado de paz no debe contemplar reservas que puedan dar lugar a nuevas guerras y que los estados no pueden ser adquiridos por otros mediante herencia o compra. Además, postula que los ejércitos permanentes son una amenaza constante y que la deuda pública no debe utilizarse para fomentar guerras. Finalmente, establece que la constitución política de los estados debe basarse en la libertad, dependencia de una legislación común e igualdad entre los ciudadanos.