Montesquieu propone la división de poderes en tres clases: legislativo, ejecutivo y judicial. Argumenta que cuando estos poderes no están separados y equilibrados, no existe libertad. Propone que el poder legislativo debe estar dividido en dos cámaras para representar mejor los intereses del pueblo. También sostiene que el poder ejecutivo debe recaer en un monarca para una acción rápida, mientras que el poder judicial debe ser independiente.