El documento describe brevemente los cismas de Oriente y Occidente en la historia de la Iglesia cristiana. El cisma de Oriente ocurrió en 1054 y marcó la separación entre las iglesias de Roma y Constantinopla. El cisma de Occidente ocurrió entre 1378-1417 y involucró la existencia de varios papas rivales que reclamaban la sede de Roma. Ambos cismas dañaron la unidad de la Iglesia y tomaron tiempo en resolverse.