La restauración de la monarquía borbónica en España tras el periodo republicano se caracterizó por el establecimiento de un régimen conservador basado en la Constitución de 1876 y el turno de partidos entre conservadores y liberales. Sin embargo, este sistema generó oposición de otros partidos y el surgimiento de nacionalismos periféricos, mientras la represión al movimiento obrero provocó conflictos sociales que desembocaron en el desastre de la guerra hispano-estadounidense de 1898.