La revelación de Dios se refiere a la manifestación de Dios y sus secretos a la humanidad a través de hechos y palabras. Jesucristo es el culmen de la revelación, siendo él mismo la Palabra de Dios encarnada. La revelación tiene lugar a lo largo de la historia y se transmite a través de la tradición y la Iglesia para llevar a la humanidad a una comunión más profunda con Dios.