La sanidad pública se encarga de promover, proteger y restaurar la salud de las personas mediante la promoción de hábitos saludables, la prevención de enfermedades, el tratamiento y diagnóstico médico. Algunas de sus acciones clave son fomentar una alimentación y estilo de vida saludables, vacunar a la población, controlar la calidad del agua y los alimentos, y utilizar pruebas médicas para diagnosticar enfermedades de manera precisa.