La ética individualista de Ayn Rand se centra en el concepto de egoísmo racional, donde la felicidad personal es el propósito moral de la vida y la razón es el único medio para alcanzarla. El objetivismo, como filosofía, defiende que la vida del hombre es el estándar de valoración y promueve un capitalismo laissez-faire, donde los individuos actúan como fines en sí mismos. Rand critica el altruismo y sostiene que la búsqueda de la realización personal y los valores objetivos son esenciales para una sociedad ideal.