Este documento discute la doctrina cristiana de la deidad de Cristo. Explica que Jesús es tanto completamente Dios como completamente humano, uniendo las dos naturalezas en una sola persona. Luego resume varias herejías históricas que negaron esta doctrina, como el docetismo, el arrianismo y el nestorianismo. Finalmente, enfatiza que el propósito del Nuevo Testamento es presentar a Jesús como el Hijo de Dios y el salvador del mundo.