Este documento describe la verdadera educación como el desarrollo armonioso de las facultades físicas, mentales y espirituales del ser humano. La educación debe dirigir la mente a la revelación de Dios en la naturaleza y en las Sagradas Escrituras. La educación ideal fortalece el carácter y renueva la mente a la imagen de Dios, preparando al estudiante para servir en este mundo y en el mundo venidero.