El documento argumenta que la Biblia debe ser el fundamento de toda educación. Señala que la educación más alta consiste en aprender virtudes como la paciencia, la piedad y el amor fraternal a través del estudio de la Palabra de Dios. Advierte sobre los peligros de adoptar las enseñanzas del mundo en lugar de centrarse en el estudio bíblico. Concluye que la Biblia debe ser el libro de texto principal en las escuelas y que la salvación de las almas es más importante que la preparación intelectual.