Las cruzadas fueron campañas militares impulsadas por el papado entre los siglos XI y XIII, con el objetivo de liberar Tierra Santa de la dominación musulmana, motivadas por intereses expansionistas y religiosos. A lo largo de estas expediciones, que incluyen la primera hasta la cuarta cruzada, los cristianos lograron conquistas temporales como la de Jerusalén, pero fracasaron en mantener el control a largo plazo, culminando en la caída final de los estados cruzados. Aunque militarmente no fueron exitosas, las cruzadas fomentaron el desarrollo comercial, cultural y político en Europa.