La vida cotidiana en la Edad Media giraba en torno al sistema feudal, donde los campesinos trabajaban la tierra de los señores a cambio de protección. La Iglesia ejercía gran influencia sobre la sociedad y regulaba estrictamente el matrimonio y las relaciones entre los géneros. La mayoría de la población vivía en condiciones precarias y su alimentación se basaba principalmente en cereales, verduras y productos lácteos.