Jero era el guerrero más cruel al servicio de Morlán. Un día robó unas flechas brillantes de una princesa. Estas flechas se negaron a matar y en su lugar fueron mostrándole la belleza del mundo, como lirios y pájaros cantando. Esto transformó la mente de Jero, quien decidió abandonar su vida de asesino y dedicarse a proteger la vida.