Los muñecos de Íñigo y Begoña se reunieron una noche mientras los niños dormían y decidieron marcharse porque los niños pasaban las horas mirando la televisión y nunca jugaban con ellos. La muñeca rubia condujo a los muñecos en un camión, pero el camión iba despacio y Íñigo y Begoña pronto los encontraron y los llevaron de vuelta a casa, donde desde entonces jugaron con sus muñecos.