Este documento es una ley chilena que establece las bases de los procedimientos administrativos de los órganos del Estado. La ley regula principios como la escrituración, gratuidad, celeridad, economía procedimental, contradictoriedad e imparcialidad de los procesos administrativos. Además, define conceptos como acto administrativo, decretos supremos y resoluciones. La ley es aplicable a organismos como ministerios, intendencias, gobernaciones y servicios públicos.