Un expositor usó un billete arrugado y pisoteado para enseñar a una audiencia que a pesar de los desafíos y dificultades que enfrentamos, nuestro valor intrínseco no cambia. Luego les pidió a la audiencia que recuerden a personas influyentes versus personas que los han apoyado personalmente, destacando que son estas últimas las que dejan el mayor impacto en nuestras vidas. El mensaje central es que nuestro valor viene de nuestras acciones hacia los demás, no de atributos externos o logros.