El documento habla sobre la pérdida continua de privacidad a medida que la tecnología avanza. Actualmente, empresas como Facebook están desarrollando interfaces cerebro-computadora que pueden leer la actividad cerebral y traducir los pensamientos a texto o comandos. Esto plantea serias preocupaciones éticas sobre la privacidad de los pensamientos y el posible uso indebido de la información cerebral por parte de las empresas tecnológicas. Otras iniciativas buscan usar interfaces cerebro-computadora para controlar prótesis o detectar enfermedades