Los Reyes Católicos Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón establecieron una monarquía autoritaria en la península ibérica a finales del siglo XV. Unieron dinásticamente Castilla y Aragón a través de su matrimonio, pero mantuvieron las leyes e instituciones separadas de cada reino. Llevaron a cabo reformas para debilitar a la nobleza, reducir la autonomía de los reinos y limitar el poder local, además de perseguir a judíos y musulmanes para lograr la