Los Reyes Católicos consolidaron el poder de la monarquía frente a la nobleza y la Iglesia, unificaron los reinos de Castilla y Aragón bajo su unión dinástica, y expandieron sus dominios con la conquista de Granada y el descubrimiento de América. Crearon instituciones como la Santa Hermandad y la Inquisición para reforzar su autoridad centralizada.