Tres árboles jóvenes querían convertirse en grandes tesoros cuando crecieran: uno quería ser un baúl lleno de oro, otro quería ser un barco que transportara reyes, y el tercero quería crecer alto para que la gente mirara hacia el cielo. Años después, cuando fueron talados, cada árbol descubrió que su verdadero propósito era servir de forma diferente: el primero se convirtió en un pesebre para un bebé, el segundo transportó a un hombre que calmó una tormenta,