Las Lupercales eran una antigua fiesta romana que se celebraba el 15 de febrero en honor al dios Fauno Luperco. Los sacerdotes llamados luperci realizaban sacrificios y luego golpeaban a las personas con tiras de piel para purificarlas y aumentar su fertilidad. Con el tiempo, el papa Gelasio I prohibió la celebración pagana y la sustituyó por la festividad cristiana de San Valentín.