Las tres sectas principales del judaísmo en la época de Jesús eran los fariseos, los saduceos y los escribas o maestros de la ley. Los fariseos creían en la resurrección y vida después de la muerte, mientras que los saduceos no creían en ninguna de esas cosas. Los maestros de la ley estudiaban y enseñaban la ley del Antiguo Testamento, pero muchos no reconocieron a Jesús como el hijo de Dios.