Mi nombre es Daniel y fui un mal alumno.
Siempre fui el último o penúltimo de mi clase y me costó aprender a leer. Se me daba mal
                                            todo:
  la aritmética, las matemáticas, las lenguas extranjeras…Me sentía torpe y tonto e incluso
    llegué a pensar que mi perro era más listo que yo. Seguí esforzándome y estudiando y
                                           conseguí
aprender los quebrados. Pero tenía tan mala memoria que al día siguiente olvidaba todo…
                          me sentía como una persona sin memoria.
Las palabras que más me costaba recordar eran las que tenían mayúsculas y las que
   tenían nombres propios como las de la ciudades, los ríos, las batallas, los héroes, los
                            tratados, poetas o los teoremas.
Mi familia pertenecía a la burguesía francesa, eran muy felices, había amor entre ellos y
  no había conflictos. Había muchos adultos que me ayudaban a hacer los deberes y
 también tenía una Biblioteca en casa y un entorno cultural acorde con la época y el
                                         medio.
Pensaba que era nulo y que nunca conseguiría llegar a estudiar nada, que no valía la
   pena intentarlo y que la Escuela no estaba hecha para mí. Me sentía como una
vergüenza para mi familia. Pero mis padres me aceptaron tal y como era y me dieron
    mucho amor… recompensaban mi esfuerzo y me iban animando cada día.
Yo pensaba que era así por culpa de la penicilina porque de pequeño estuve enfermo
                     y me tuvieron que poner muchas inyecciones.
Fuera de los temas de estudio, yo era un niño normal, vivaz y juguetón, muy hábil con la
  mayoría de los juegos, charlatán, risueño y bromista. Tuve amigos empollones y otros
      torpes como yo pero nunca tuve prejuicios a la hora de elegir a mis amigos.
Mis padres estaban muy preocupados porque no sabían que futuro iba a poder tener
cuando ellos faltaran. Entonces, mis tres hermanos le prometieron a mi madre que siempre
 se ocuparían de mi. Yo era el benjamín de la casa y el más pequeño de mis hermanos.
   Mi hermano mayor siempre me ayudaba con las matemáticas pero su ayuda no era
  suficiente…. y en quinto curso me metieron en un internado. Mis profesores me decían
              que no conseguiría aprobar mis cursos ni llegar a Bachillerato.
Pero el internado me vino muy bien y me hizo sentir mejor ya que no tenía que tener
 involucrados a mis padres ni inventarme mentiras de por qué no había hecho bien los
                                         deberes.
                 Podía vivir cada día el presente sin tener que huir de él.
Cuando me sentía sólo en el internado leía libros para evadirme y crear mi propio mundo
                                          interior.
       Leía novelas a escondidas. Gracias a ello, conseguí mejorar mi ortografía.
Pero logré salvarme de ser un zoquete gracias a cuatro profesores que pasaron por mi vida.
  Mi profesor de Lengua Francesa vio en mi la capacidad para inventarme excusas y no
   aprender mis lecciones, por lo que cambió mis ejercicios de sintaxis y los exámenes a
cambio de que escribiera una novela, porque escribir me apasionaba. Lo hice con un gran
                                        entusiasmo y
                        por fin descubrí que algo se me daba bien.
El segundo profesor que me ayudó mucho fue el de matemáticas, el Sr. Bal un hombre
bueno y tranquilo que le encantaba su trabajo y disfrutaba enormemente enseñando. Me
                                       enseño que
    tenía que dejar de tener miedo e intentarlo. Él no se centraba en que sus alumnos
aprobaran un examen sino que aprendieran Matemáticas. Siempre nos decía: “creéis que
              no sabéis nada pero os equivocáis, sabéis muchísimas cosas”
La tercera fue la señorita Gi, un torbellino y una gigantesca historiadora que arrancaba
          de mi la pereza y me arrastraba por los tumultuosos cursos de la Historia.
  El cuarto, el Sr. S un filósofo que a todos los alumnos nos dejaba poseídos por su pasión
comunicativa que ponía explicando su materia. Se alegraba muchísimo de los progresos
                                          que hacíamos.
De repente, me di cuenta que una compañera de clase se había enamorado de mi.
 Eso me ayudó mucho a sentirme mejor, me dio más seguridad y me subió mucho la
                                      autoestima.
 Fue a partir de esta etapa cuando me sentí motivado y empecé a estudiar mucho
         más. Conseguí aprobar el Bachillerato, algo impensable para mi.
Me matriculé en la Universidad y en menos tiempo de lo normal conseguí aprobar una
                         licenciatura y un doctorado en letras.
Por fin, conseguí sacra todo lo que tenía dentro, lo que hace tanos años había ido
                            almacenando sin sacar fruto ¡Por fin!
Conseguí una estabilidad profesional, pues conseguí ser profesor, escritor de libros y artículos
  en periódicos además de aparecer ocasionalmente como colaborador en televisión.
Mi filosofía es cada persona tiene un ritmo diferente de aprendizaje y lo importante es
saber que con esfuerzo uno puede conseguir cualquier cosa que se proponga. Esto es
 lo que intento transmitir a mis alumnos, les ayudo en todo lo que puedo pues se que
            todos son diferentes y que al mismo tiempo cada uno es especial.
Un día un alumno me dijo “los profesores nos comen el tarro señor” y yo le contesté
  “te equivocas, el tarro te lo han comido ya, y los profesores intentan devolvértelo”.
Es por ello, que siempre intento transmitir seguridad a mis alumnos, que sientan que no
   están solos. Y que si no llevan los deberes hechos, con mucho gusto les volveré a
                                     explicar la lección
                    y les dejaré que me la entreguen al día siguiente.
Esta es la historia de mi vida.

MalDeEscuela

  • 1.
    Mi nombre esDaniel y fui un mal alumno.
  • 2.
    Siempre fui elúltimo o penúltimo de mi clase y me costó aprender a leer. Se me daba mal todo: la aritmética, las matemáticas, las lenguas extranjeras…Me sentía torpe y tonto e incluso llegué a pensar que mi perro era más listo que yo. Seguí esforzándome y estudiando y conseguí aprender los quebrados. Pero tenía tan mala memoria que al día siguiente olvidaba todo… me sentía como una persona sin memoria.
  • 3.
    Las palabras quemás me costaba recordar eran las que tenían mayúsculas y las que tenían nombres propios como las de la ciudades, los ríos, las batallas, los héroes, los tratados, poetas o los teoremas. Mi familia pertenecía a la burguesía francesa, eran muy felices, había amor entre ellos y no había conflictos. Había muchos adultos que me ayudaban a hacer los deberes y también tenía una Biblioteca en casa y un entorno cultural acorde con la época y el medio.
  • 4.
    Pensaba que eranulo y que nunca conseguiría llegar a estudiar nada, que no valía la pena intentarlo y que la Escuela no estaba hecha para mí. Me sentía como una vergüenza para mi familia. Pero mis padres me aceptaron tal y como era y me dieron mucho amor… recompensaban mi esfuerzo y me iban animando cada día.
  • 5.
    Yo pensaba queera así por culpa de la penicilina porque de pequeño estuve enfermo y me tuvieron que poner muchas inyecciones. Fuera de los temas de estudio, yo era un niño normal, vivaz y juguetón, muy hábil con la mayoría de los juegos, charlatán, risueño y bromista. Tuve amigos empollones y otros torpes como yo pero nunca tuve prejuicios a la hora de elegir a mis amigos.
  • 6.
    Mis padres estabanmuy preocupados porque no sabían que futuro iba a poder tener cuando ellos faltaran. Entonces, mis tres hermanos le prometieron a mi madre que siempre se ocuparían de mi. Yo era el benjamín de la casa y el más pequeño de mis hermanos. Mi hermano mayor siempre me ayudaba con las matemáticas pero su ayuda no era suficiente…. y en quinto curso me metieron en un internado. Mis profesores me decían que no conseguiría aprobar mis cursos ni llegar a Bachillerato.
  • 7.
    Pero el internadome vino muy bien y me hizo sentir mejor ya que no tenía que tener involucrados a mis padres ni inventarme mentiras de por qué no había hecho bien los deberes. Podía vivir cada día el presente sin tener que huir de él. Cuando me sentía sólo en el internado leía libros para evadirme y crear mi propio mundo interior. Leía novelas a escondidas. Gracias a ello, conseguí mejorar mi ortografía.
  • 8.
    Pero logré salvarmede ser un zoquete gracias a cuatro profesores que pasaron por mi vida. Mi profesor de Lengua Francesa vio en mi la capacidad para inventarme excusas y no aprender mis lecciones, por lo que cambió mis ejercicios de sintaxis y los exámenes a cambio de que escribiera una novela, porque escribir me apasionaba. Lo hice con un gran entusiasmo y por fin descubrí que algo se me daba bien.
  • 9.
    El segundo profesorque me ayudó mucho fue el de matemáticas, el Sr. Bal un hombre bueno y tranquilo que le encantaba su trabajo y disfrutaba enormemente enseñando. Me enseño que tenía que dejar de tener miedo e intentarlo. Él no se centraba en que sus alumnos aprobaran un examen sino que aprendieran Matemáticas. Siempre nos decía: “creéis que no sabéis nada pero os equivocáis, sabéis muchísimas cosas”
  • 10.
    La tercera fuela señorita Gi, un torbellino y una gigantesca historiadora que arrancaba de mi la pereza y me arrastraba por los tumultuosos cursos de la Historia. El cuarto, el Sr. S un filósofo que a todos los alumnos nos dejaba poseídos por su pasión comunicativa que ponía explicando su materia. Se alegraba muchísimo de los progresos que hacíamos.
  • 11.
    De repente, medi cuenta que una compañera de clase se había enamorado de mi. Eso me ayudó mucho a sentirme mejor, me dio más seguridad y me subió mucho la autoestima. Fue a partir de esta etapa cuando me sentí motivado y empecé a estudiar mucho más. Conseguí aprobar el Bachillerato, algo impensable para mi. Me matriculé en la Universidad y en menos tiempo de lo normal conseguí aprobar una licenciatura y un doctorado en letras.
  • 12.
    Por fin, conseguísacra todo lo que tenía dentro, lo que hace tanos años había ido almacenando sin sacar fruto ¡Por fin! Conseguí una estabilidad profesional, pues conseguí ser profesor, escritor de libros y artículos en periódicos además de aparecer ocasionalmente como colaborador en televisión.
  • 13.
    Mi filosofía escada persona tiene un ritmo diferente de aprendizaje y lo importante es saber que con esfuerzo uno puede conseguir cualquier cosa que se proponga. Esto es lo que intento transmitir a mis alumnos, les ayudo en todo lo que puedo pues se que todos son diferentes y que al mismo tiempo cada uno es especial.
  • 14.
    Un día unalumno me dijo “los profesores nos comen el tarro señor” y yo le contesté “te equivocas, el tarro te lo han comido ya, y los profesores intentan devolvértelo”. Es por ello, que siempre intento transmitir seguridad a mis alumnos, que sientan que no están solos. Y que si no llevan los deberes hechos, con mucho gusto les volveré a explicar la lección y les dejaré que me la entreguen al día siguiente.
  • 15.
    Esta es lahistoria de mi vida.