Los mandalas son esquemas sagrados que representan la estructura del universo. Se originaron en la cultura egipcia y se usaban para atraer energía positiva y crear armonía. Un mandala tiene un punto central, líneas que irradian de él y un borde circular. Se pueden usar con niños para calmarlos, reequilibrarlos y recentrarlos eligiendo dibujos que les atraigan y dejando que exploren libremente con colores.