Los mandalas son formas geométricas concéntricas que se originaron en la cultura budista del Tíbet y se han utilizado desde tiempos antiguos como representaciones simbólicas de equilibrio, purificación y unidad. Dibujar o pintar mandalas ayuda a lograr el equilibrio personal y la meditación debido a que requieren concentración. Los mandalas modernos se usan en terapia de arte para explorar la identidad personal y las relaciones mediante la organización de imágenes y colores.