La política fiscal incluye las decisiones del gobierno sobre el gasto público y los impuestos. El gasto público es el dinero que el estado utiliza para cumplir sus funciones, mientras que los impuestos deben ser convenientes y económicos para recaudar fondos para objetivos como la educación y la justicia. La política monetaria involucra los instrumentos de un banco central para regular la oferta monetaria de forma expansiva o restrictiva y así influir en el nivel de producción, empleo e inversión.