La masacre de El Salado, perpetrada por cerca de 450 paramilitares con supuesta participación de infantes de marina, resultó en 60 víctimas mortales, predominantemente hombres. Este evento dejó secuelas psicológicas en los sobrevivientes, acentuadas por un silencio impuesto sobre la tragedia, y destacó la violencia de género, con numerosas mujeres torturadas y asesinadas. A pesar de algunos esfuerzos por lograr justicia, los principales crímenes como la tortura y la violación aún no han sido considerados adecuadamente en los procesos judiciales.