Este documento presenta una reflexión sobre la naturaleza sistémica de la existencia humana como seres biológico-culturales. Argumenta que nuestra ceguera a esta unidad sistémica nos ha llevado por un camino de autodestrucción. Propone que debemos cambiar nuestra forma de pensar para darnos cuenta de que generamos los mundos en los que vivimos a través de nuestras acciones. Varias personas citadas como Rodrigo da Rocha Loures y Peter Senge enfatizan la necesidad de asumir nuestra responsabilidad colectiva