Los microarrays son biochips que permiten detectar anomalías en el ADN como deleciones o duplicaciones mediante el uso de pequeños fragmentos de ADN marcados con sustancias fluorescentes. Esto permite diagnosticar enfermedades como el cáncer, la esquizofrenia o el autismo que cursan con alteraciones genéticas, así como realizar diagnósticos simples e incluso reparar genes alterados. Sin embargo, no todas las variaciones en el ADN significan enfermedad y se necesitan más estudios para conocer su implicación.