Las investigaciones recientes en la materia de educación, han sugerido que
                                                  estamos entrando en una interesante era de aprendizaje apoyada en una nueva
                                                  tecnología, que se actualiza y mejora constantemente e impone su ritmo en la
                                                  sociedad, la misma que se la conoce como mobile learning. (e.g., Sharples et
                                                  al., 2005; Tatar et al., 2003).

                                                  La idea alrededor de mobile learning, es que las tecnologías móviles puedan
                                                  ser diseñadas para que permitan a los niños moverse dentro y fuera del espacio
                                                  solapado físico, digital y comunicativo, haciendo que estos tres conceptos se
                                                  interrelacionen de una manera transparente.

Esta movilidad se puede lograr individualmente, en parejas, en grupos pequeños o como una clase entera, llena de
profesores, tutores, expertos, padres, profesionales y por supuesto los niños. (Chan et al., 2006)

Es conocido que, las tecnologías móviles pueden proveer esa continuidad necesaria, a través de múltiples experiencias
de aprendizaje, permitiendo que los niños puedan hacer las conexiones entre lo que ellos están observando,
coleccionando, accediendo y pensando sobre el paso del tiempo, lugares y personas. Los gráficos, formas, colores,
juegos, gritos, sol, lluvia, animales, juguetes, etc., son grandes cómplices de los niños, es necesario entonces
aprovecharse de ellos en pos de la construcción de conocimiento colectivo.

Así, tenemos por ejemplo:

Un niño puede usar su iPhone para chatear con su tutor en Second Life, acerca de la biodiversidad mientras
esta viajando en un transporte colectivo. Luego, en base a los consejos del tutor, puede realizar una “cacería
de caracoles” en un parque local, cerca de casa. Toma fotos de sus caracoles con su teléfono, tagea las
coordenadas geográficas de la localización de sus caracoles utilizando el GPS del iPhone, y envía toda esta
                                  información, con un pequeño resumen describiendo las características de
                                  estos animalitos, a un sitio web de biodiversidad, a un wiki de la escuela, a
                                  su grupo de amigos de facebook de la clase de biodiversidad, y finalmente
                                  publicar el enlace en el twitter para compartir con el resto del mundo su
                                  investigación.

                                   Cualquiera de las personas que administran este sitio web de biodiversidad, el profesor que es parte del
                                   grupo de facebook de la clase, o uno de sus seguidores en twitter, envían un mensaje de vuelta al niño
                                   indicándole si toda la información proporcionada por él esta correcta, si necesita añadir información,
                                   etc.

Hoy por hoy existen debates sobre si este tipo de aprendizaje móvil puede fomentar nuevas formas de interacción
social, pensamiento o reflexión (e.g., Pachler, 2007; Sharples et al., 2008). El ejemplo anteriormente planteado, muestra
como el estar tecnológicamente habilitado y comunicado, con aquellos que vemos y pensamos, es una parte integral del
aprendizaje. Aunque es un ejemplo, no deja de ser alcanzable, realizable y sostenible, puesto que se cuenta con las
herramientas necesarias, lo que hace falta es definir la interacción que se van a dar a dichas herramientas, a través de la
correcta aplicación de una metodología de enseñanza-aprendizaje que se base preferentemente en esta tecnología móvil.

Mediante la explicación a otros, y la representación de la información a través de varios medios, los niños pueden ser
conscientes de sus propias discrepancias y pensamientos, permitiéndoles revisar y defender sus conocimientos. “Una
manera en la cual los estudiantes pueden ganar trabajando de cerca en un problema es haciéndolo público y explicito,
conjuntamente con su pensamiento” (Crook, 1994, p.133).

                                                                                                                       Guillermo Ávila Noboa
                                                                                                                             Quito – Ecuador

Mlearning para niños

  • 1.
    Las investigaciones recientesen la materia de educación, han sugerido que estamos entrando en una interesante era de aprendizaje apoyada en una nueva tecnología, que se actualiza y mejora constantemente e impone su ritmo en la sociedad, la misma que se la conoce como mobile learning. (e.g., Sharples et al., 2005; Tatar et al., 2003). La idea alrededor de mobile learning, es que las tecnologías móviles puedan ser diseñadas para que permitan a los niños moverse dentro y fuera del espacio solapado físico, digital y comunicativo, haciendo que estos tres conceptos se interrelacionen de una manera transparente. Esta movilidad se puede lograr individualmente, en parejas, en grupos pequeños o como una clase entera, llena de profesores, tutores, expertos, padres, profesionales y por supuesto los niños. (Chan et al., 2006) Es conocido que, las tecnologías móviles pueden proveer esa continuidad necesaria, a través de múltiples experiencias de aprendizaje, permitiendo que los niños puedan hacer las conexiones entre lo que ellos están observando, coleccionando, accediendo y pensando sobre el paso del tiempo, lugares y personas. Los gráficos, formas, colores, juegos, gritos, sol, lluvia, animales, juguetes, etc., son grandes cómplices de los niños, es necesario entonces aprovecharse de ellos en pos de la construcción de conocimiento colectivo. Así, tenemos por ejemplo: Un niño puede usar su iPhone para chatear con su tutor en Second Life, acerca de la biodiversidad mientras esta viajando en un transporte colectivo. Luego, en base a los consejos del tutor, puede realizar una “cacería de caracoles” en un parque local, cerca de casa. Toma fotos de sus caracoles con su teléfono, tagea las coordenadas geográficas de la localización de sus caracoles utilizando el GPS del iPhone, y envía toda esta información, con un pequeño resumen describiendo las características de estos animalitos, a un sitio web de biodiversidad, a un wiki de la escuela, a su grupo de amigos de facebook de la clase de biodiversidad, y finalmente publicar el enlace en el twitter para compartir con el resto del mundo su investigación. Cualquiera de las personas que administran este sitio web de biodiversidad, el profesor que es parte del grupo de facebook de la clase, o uno de sus seguidores en twitter, envían un mensaje de vuelta al niño indicándole si toda la información proporcionada por él esta correcta, si necesita añadir información, etc. Hoy por hoy existen debates sobre si este tipo de aprendizaje móvil puede fomentar nuevas formas de interacción social, pensamiento o reflexión (e.g., Pachler, 2007; Sharples et al., 2008). El ejemplo anteriormente planteado, muestra como el estar tecnológicamente habilitado y comunicado, con aquellos que vemos y pensamos, es una parte integral del aprendizaje. Aunque es un ejemplo, no deja de ser alcanzable, realizable y sostenible, puesto que se cuenta con las herramientas necesarias, lo que hace falta es definir la interacción que se van a dar a dichas herramientas, a través de la correcta aplicación de una metodología de enseñanza-aprendizaje que se base preferentemente en esta tecnología móvil. Mediante la explicación a otros, y la representación de la información a través de varios medios, los niños pueden ser conscientes de sus propias discrepancias y pensamientos, permitiéndoles revisar y defender sus conocimientos. “Una manera en la cual los estudiantes pueden ganar trabajando de cerca en un problema es haciéndolo público y explicito, conjuntamente con su pensamiento” (Crook, 1994, p.133). Guillermo Ávila Noboa Quito – Ecuador