El documento describe el surgimiento del muralismo mexicano entre 1910 y 1922 como un movimiento artístico inspirado en la Revolución Mexicana con el objetivo de crear un arte público comprometido con las luchas sociales. Los tres grandes muralistas fueron Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, quienes pintaron murales con temas como la justicia laboral y la cultura indígena utilizando técnicas como el fresco.