La tercera máxima del autor fue tratar de vencerse a sí mismo antes que a la fortuna, alterando sus deseos en lugar del orden del mundo. Lo único que está completamente en nuestro poder son nuestros propios pensamientos, por lo que después de hacer lo mejor posible en lo externo, lo que falle es imposible para nosotros. Si consideramos todos los bienes externos como igualmente inalcanzables, no sentiremos pena por carecer de ellos sin culpa nuestra, como no sentimos pena por no poseer otros reinos. Los antiguos filó