Debemos reconocer que la humanidad aún no ha podido comprobar la
existencia de Dios a partir de un razonamiento deductivo, sin emplear
argumentos teológicos. La historia nos recuerda razonamientos tempranos que
concluyen la existencia de un ser perfecto y atemporal. Uno de ellos fue el del
musulmán Ibn Siná (980-1037), también conocido como Avicena, que se
centra en la esencia y la existencia. El médico y filósofo persa explica que
nuestra existencia se debe a una Causa Primera que le dio origen a nuestra
esencia y que coexiste con ella; esta Causa Primera es lo que hoy conocemos
como Dios.
Según Avicena, nuestro universo consiste en una sucesión o concatenación de
seres, cada uno de los cuales le debe su existencia al ser inmediatamente
superior. El filósofo Immanuel Kant (1724-1804) afirmó que el argumento
debe demostrar la existencia de una causa primera a partir de conceptos a
priori. Es insuficiente razonar lógicamente su existencia, pues también se debe
considerar su esencia, de allí que empleará lo que denominó “concepto de una
esencia suprema”
La demostración de la existencia de Dios es uno de los problemas más
antiguos y reales planteados por la humanidad cuando partimos de premisas
lógicamente justificadas, aunque la historia nos ha mostrado que partir de un
argumento a priori da por hecho que él existe, y sólo se está probando lo que
se quiere comprobar: Dios existe.
Lo que no podemos poner en duda es el hecho de que el argumento de San
Anselmo, al definir a Dios como aquello mayor que lo cual nada puede ser
concebido, da los frutos de cómo la razón reconoce que es imposible poder
definir un ser desde nuestra dimensión terrenal. En ese sentido, el argumento
ontológico de San Anselmo tiende más a ser una mostración que una
demostración por sí misma.
A pesar de la crítica de Kant sobre la existencia del ser al referirse a él como
una perfección, probablemente lo importante sea considerar que la no-
existencia carece de perfección, y por ende, es imperfecto, por lo que no puede
concebirse un ser llamado Dios porque nada puede impedir su existencia. Al
reflexionar acerca de estas últimas palabras, y saliendo del terreno filosófico,
es cómo si pensáramos que Dios mismo condiciona su propia existencia.
Lo que no podemos negar es que la formulación a priori fue la semilla de
mostaza que hoy en día cosechamosdel árbol de la razón para debatir la
existencia de Dios. Por todo ello, considero que con este tipo de
argumentaciones estamos demostrando que nosotros no somos producto de un
lanzamiento difícil originado desde la nada; sino una proyección o reflejo de un
ser al que no podemos describir con simples palabras por la limitación de
nuestro entendimiento.
Impugnación acerca de la existencia de Dios
Sebastien Faure, un anarquista francés, publicó un opúsculo titulado “Doce
pruebas que demuestran la no existencia de Dios”. Su ataque no va dirigido
contra el Dios de la filosofía. “Es el dios de las religiones, el de la historia
religiosa de cada pueblo el que yo niego y voy a discutir”, escribe. He aquí las
pruebas que aporta este pensador.
1. La acción de crear es inadmisible.
Esta idea fue mantenida por los jainistas hace muchos siglos. Decían que, “la
creación no podría darse sin un deseo de crear”. Pero, ¿cómo puede ser que un
Dios no creador, de repente, se torne creativo?. Sólo se puede explicar por el
deseo. Pero el deseo de crear implica una voluntad, una actividad egoico-
emotiva, es una imperfección. La concepción de un Dios creador del universo,
perfecto omnisciente y omnipotente, es contradictoria, porque es contradictorio
el ser perfecto y el crear. El creador necesita crear, luego no es perfecto si
tiene necesidades. Perfecto sólo puede serlo lo cumplido, lo completo, lo que
no necesita, ni anhela, ni desea, ni echa en falta.
2. El espíritu puro no puede determinar el universo.
Materia y espíritu son, por definición, irreconciliables.
3. Lo perfecto no puede producir lo imperfecto.
Sería una imperfección por su parte.
4. El ser eterno, activo y necesario, no pudo estar inactivo o ser innecesario.
Un Dios dormitando en el vacío, como lo presentan las cosmologías, tiene poca
prestancia.
¿Qué acontecimiento habría podido inducir a Dios en su soledad para comenzar
a crear, después de no haberlo hecho durante eternidades?
5. El Ser inmutable no puede haber creado. Crear es un cambio.
Ahí es nada, pasar de ser todopoderoso a tener frente a él al ser humano, libre
y, por lo tanto, limitador de la omnipotencia divina. Si Dios creó al hombre
libre, estableció un dominio donde no podía intervenir. Dejó, pues, de ser
todopoderoso. Se anodadó, como dice san Pablo.
6. Dios no pudo haber creado sin motivo: pero es imposible encontrar alguno.
Es difícil armonizar el deseo con la dignidad. El que lo tiene todo, el perfecto,
no tiene motivos para crear. La pereza es un deber de dios, no es un vicio. La
pereza sería la manifestación de su absoluta plenitud, de la ausencia de toda
carencia, de todo deseo, de un autocontrolperfecto, de toda necesidad. Dios,
para ser Dios todopoderoso, omnisciente y omnipotente, no puede ser creador,
debe ser perezoso, si crea es porque tiene la necesidad de crear, y ya no es
perfecto.
7. Un Dios que gobierna niega la perfección de un Dios creador.
Es como un relojero que hiciera un reloj tan chapucero que necesita estar
vigilándolo continuamente para que funcione bien.
8. La multiplicidad de los dioses atestigua que no existe ninguno.
Dios no sería justo si se presentara a unos hombres sí y a otros no, a unos de
una manera y a otros de otra.
9. Dios no es infinitamente bueno.
La existencia del infierno lo atestigua.
10. O Dios quiere suprimir el mal y no puede, o puede suprimirlo y no quiere.
En ambos casos su bondad queda en entredicho.
11. Dios es un juez indigno, si es verdad que castiga al hombre, porque el
hombre no es responsable de su situación, no puede elegir entre ser o no ser.
Cuando quiere darse cuenta se encuentra ya viviendo. La responsabilidad del
mal moral es imputable a Dios, lo mismo que la del mal físico.
12. Dios viola las reglas fundamentales de la equidad.
Hace a los seres humanos demasiado diferentes de los otros. Permite el
nacimiento de niños deformes o enfermos.
13. Dios no puede ser amor. Un ser perfecto no puede amar.
Todo lo que conocemos de amor y odio lo hemos aprendido de nuestra
naturaleza, donde son afectos de la limitación. Por debajo de cada amor hay
una carencia, una necesidad física y espiritual, y un movimiento hacia aquello
que puede saciarlo. Nada de esto puede aplicarse a un Ser Perfecto,
Inmutable, Autosuficiente.

Actividad 3

  • 1.
    Debemos reconocer quela humanidad aún no ha podido comprobar la existencia de Dios a partir de un razonamiento deductivo, sin emplear argumentos teológicos. La historia nos recuerda razonamientos tempranos que concluyen la existencia de un ser perfecto y atemporal. Uno de ellos fue el del musulmán Ibn Siná (980-1037), también conocido como Avicena, que se centra en la esencia y la existencia. El médico y filósofo persa explica que nuestra existencia se debe a una Causa Primera que le dio origen a nuestra esencia y que coexiste con ella; esta Causa Primera es lo que hoy conocemos como Dios. Según Avicena, nuestro universo consiste en una sucesión o concatenación de seres, cada uno de los cuales le debe su existencia al ser inmediatamente superior. El filósofo Immanuel Kant (1724-1804) afirmó que el argumento debe demostrar la existencia de una causa primera a partir de conceptos a priori. Es insuficiente razonar lógicamente su existencia, pues también se debe considerar su esencia, de allí que empleará lo que denominó “concepto de una esencia suprema” La demostración de la existencia de Dios es uno de los problemas más antiguos y reales planteados por la humanidad cuando partimos de premisas lógicamente justificadas, aunque la historia nos ha mostrado que partir de un argumento a priori da por hecho que él existe, y sólo se está probando lo que se quiere comprobar: Dios existe. Lo que no podemos poner en duda es el hecho de que el argumento de San Anselmo, al definir a Dios como aquello mayor que lo cual nada puede ser concebido, da los frutos de cómo la razón reconoce que es imposible poder definir un ser desde nuestra dimensión terrenal. En ese sentido, el argumento ontológico de San Anselmo tiende más a ser una mostración que una demostración por sí misma. A pesar de la crítica de Kant sobre la existencia del ser al referirse a él como una perfección, probablemente lo importante sea considerar que la no- existencia carece de perfección, y por ende, es imperfecto, por lo que no puede concebirse un ser llamado Dios porque nada puede impedir su existencia. Al reflexionar acerca de estas últimas palabras, y saliendo del terreno filosófico, es cómo si pensáramos que Dios mismo condiciona su propia existencia. Lo que no podemos negar es que la formulación a priori fue la semilla de mostaza que hoy en día cosechamosdel árbol de la razón para debatir la existencia de Dios. Por todo ello, considero que con este tipo de argumentaciones estamos demostrando que nosotros no somos producto de un lanzamiento difícil originado desde la nada; sino una proyección o reflejo de un ser al que no podemos describir con simples palabras por la limitación de nuestro entendimiento. Impugnación acerca de la existencia de Dios Sebastien Faure, un anarquista francés, publicó un opúsculo titulado “Doce pruebas que demuestran la no existencia de Dios”. Su ataque no va dirigido contra el Dios de la filosofía. “Es el dios de las religiones, el de la historia
  • 2.
    religiosa de cadapueblo el que yo niego y voy a discutir”, escribe. He aquí las pruebas que aporta este pensador. 1. La acción de crear es inadmisible. Esta idea fue mantenida por los jainistas hace muchos siglos. Decían que, “la creación no podría darse sin un deseo de crear”. Pero, ¿cómo puede ser que un Dios no creador, de repente, se torne creativo?. Sólo se puede explicar por el deseo. Pero el deseo de crear implica una voluntad, una actividad egoico- emotiva, es una imperfección. La concepción de un Dios creador del universo, perfecto omnisciente y omnipotente, es contradictoria, porque es contradictorio el ser perfecto y el crear. El creador necesita crear, luego no es perfecto si tiene necesidades. Perfecto sólo puede serlo lo cumplido, lo completo, lo que no necesita, ni anhela, ni desea, ni echa en falta. 2. El espíritu puro no puede determinar el universo. Materia y espíritu son, por definición, irreconciliables. 3. Lo perfecto no puede producir lo imperfecto. Sería una imperfección por su parte. 4. El ser eterno, activo y necesario, no pudo estar inactivo o ser innecesario. Un Dios dormitando en el vacío, como lo presentan las cosmologías, tiene poca prestancia. ¿Qué acontecimiento habría podido inducir a Dios en su soledad para comenzar a crear, después de no haberlo hecho durante eternidades? 5. El Ser inmutable no puede haber creado. Crear es un cambio. Ahí es nada, pasar de ser todopoderoso a tener frente a él al ser humano, libre y, por lo tanto, limitador de la omnipotencia divina. Si Dios creó al hombre libre, estableció un dominio donde no podía intervenir. Dejó, pues, de ser todopoderoso. Se anodadó, como dice san Pablo. 6. Dios no pudo haber creado sin motivo: pero es imposible encontrar alguno. Es difícil armonizar el deseo con la dignidad. El que lo tiene todo, el perfecto, no tiene motivos para crear. La pereza es un deber de dios, no es un vicio. La pereza sería la manifestación de su absoluta plenitud, de la ausencia de toda carencia, de todo deseo, de un autocontrolperfecto, de toda necesidad. Dios, para ser Dios todopoderoso, omnisciente y omnipotente, no puede ser creador, debe ser perezoso, si crea es porque tiene la necesidad de crear, y ya no es perfecto. 7. Un Dios que gobierna niega la perfección de un Dios creador. Es como un relojero que hiciera un reloj tan chapucero que necesita estar vigilándolo continuamente para que funcione bien. 8. La multiplicidad de los dioses atestigua que no existe ninguno. Dios no sería justo si se presentara a unos hombres sí y a otros no, a unos de una manera y a otros de otra.
  • 3.
    9. Dios noes infinitamente bueno. La existencia del infierno lo atestigua. 10. O Dios quiere suprimir el mal y no puede, o puede suprimirlo y no quiere. En ambos casos su bondad queda en entredicho. 11. Dios es un juez indigno, si es verdad que castiga al hombre, porque el hombre no es responsable de su situación, no puede elegir entre ser o no ser. Cuando quiere darse cuenta se encuentra ya viviendo. La responsabilidad del mal moral es imputable a Dios, lo mismo que la del mal físico. 12. Dios viola las reglas fundamentales de la equidad. Hace a los seres humanos demasiado diferentes de los otros. Permite el nacimiento de niños deformes o enfermos. 13. Dios no puede ser amor. Un ser perfecto no puede amar. Todo lo que conocemos de amor y odio lo hemos aprendido de nuestra naturaleza, donde son afectos de la limitación. Por debajo de cada amor hay una carencia, una necesidad física y espiritual, y un movimiento hacia aquello que puede saciarlo. Nada de esto puede aplicarse a un Ser Perfecto, Inmutable, Autosuficiente.