El documento presenta las tres máximas que Descartes estableció como parte de su moral provisional mientras reconstruía sus creencias filosóficas: 1) seguir las leyes y costumbres de su país y mantener su religión, 2) actuar con firmeza y seguir sus opiniones como si fueran ciertas aunque tengan dudas, y 3) aceptar que solo controla sus propios pensamientos y no los eventos externos.