El documento propone la introducción de un proceso de extinción de dominio en Argentina para permitir que el Estado obtenga la propiedad de bienes provenientes de actividades ilícitas como la corrupción. Esto se alinea con tratados internacionales que Argentina ha ratificado para combatir la delincuencia organizada y recuperar activos de la corrupción. El proceso de extinción de dominio permitiría al Estado incautar dichos bienes sin necesidad de una condena penal previa.