San Justino fue el primer gran teólogo cristiano. Nació en Palestina en el siglo I d.C. y se convirtió al cristianismo después de buscar la verdad en la filosofía pagana. Enseñó en Roma y defendió el cristianismo frente al paganismo, mostrando que la filosofía pagana podía conducir a Cristo. También dialogó con judíos, tratando de mostrar que Cristo estaba profetizado en las Escrituras hebreas.