Las ondas de choque son ondas acústicas de alta velocidad que se aplican para destruir calcificaciones tendinosas y lograr analgesia. Se transmiten a través de energía electromecánica y pueden llegar a profundidades de hasta 12 cm. Sus beneficios incluyen acelerar la producción de colágeno y disolver calcificaciones para una recuperación más rápida y sin necesidad de cirugía. Se indican para tratamientos de tendinitis, fascitis, pseudoartrosis y necrosis avascular, entre otros, y tienen efectos analgésicos,