El documento examina la transición de la comunicación unidireccional a un modelo de comunicación en red que permite la interacción y la movilización social, donde los ciudadanos adquieren autonomía y un papel activo en la opinión pública. Destaca cómo las tecnologías digitales facilitan la organización de movimientos sociales y la creación de un espacio público para la expresión política, ejemplificado por protestas significativas en Colombia. Se argumenta que el acceso a Internet fortalece la democracia y que la movilización social en línea debe complementarse con acciones presenciales para generar un cambio social efectivo.