MIS ESPACIOS EN MÁLAGA
En tus barrios me crié, Málaga ciudad bravía




N
          ací en Málaga y casi siempre he vivido aquí, así que voy a contar
          algo de mi vida relacionado con esta ciudad y en especial en la zona
          de Huelin a la Estación donde he permanecido diría casi 55 años y
donde siempre recuerdo haber estado ocupada haciendo cualquier cosa menos
estar ociosa.
       Hace años, muchas mujeres llevaban en el bolso siempre el crochet o el
punto y tejían en todos los lugares (en las colas, en las visitas al médico,
mientras veían la tele, incluso en las escuelas algunas maestras) pero yo
siempre he tenido otros “crochets” como ahora estudiar ingles, leer libros,
rezar, etc.
       Mi “crochet” de estos días es escribir en los ratos perdidos, por ej.
cuando mi ordenador se entretiene en grabar, o cuando espero a mi hermana
que no me permite ni un segundo de demora y que me obliga a estar siempre
preparada para cuando llegue... pero mientras como ¡No puedo estar quieta!
escribo algo de mi historia de vida, con el deseo de que pueda servirme a mi
misma como reflexión y considerando que mi sencilla historia pueda en algún
momento ser ayuda para otros.
        Mi madre me parió cuando ella solo tenía 20 años en el hospital del 18
de Julio. Mis 2 o 3 primeros años los pasé en la casa de mi abuela paterna, en
C/ Cañaveral de donde recuerdo un balcón lleno de macetas con flores... (Por
Málaga abundan las pinturas que me recuerdan ese balcón) y yo siempre que
las veo pienso que son “el balcón de mi abuela”. Ni que decir tiene que era la
mejor de todas las abuelas del mundo. De ella recuerdo los vestidos que
compraba para que “estrenásemos“ mi hermana y yo el Domingo de Ramos y
el día del Corpus y su especial cariño hacia mí, algo que contrastaba de forma
intensa con el modo de ser arisco de mi madre.
       Desde C/ Cañaveral nos mudamos a C/ Ermitaño, a una casa muy pobre
que se inundaba frecuentemente con lo que nuestros escasos trastos
acababan siendo irrecuperables en cada una de las acostumbradas riadas.

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Hacia el año 1956 nos trasladamos a Huelin a una vivienda protegida,
que dieron a los trabajadores de la industria donde trabajaba mi padre y que a
mí en principio me pareció extraordinaria: aún recuerdo el patio con hierbas
altas y doradas y el olor a campo que allí se respiraba así como el intenso,
delicado y borroso perfume de los “don pedros” en las noches de verano. Y por
toda la calle Ayala pasaba el tranvía... y en las tardes de calor sólo pasaba un
carro de vez en cuando y no se oía nada más que el cantar de los grillos, las
cigarras o el piar de algún pájaro despistado. ¡No había ruidos!, ahora hay
coches y voces toda la noche, pero yo vivo aquí todavía y así el asfalto-confort
de mi casa y el vecindario ruidoso constituyen para mí el paraíso perdido al
igual que la Industria Malagueña, la industria perdida de Málaga.
      En los años 50-60 Málaga era zona industrial, en Huelin estaban la
Industria Malagueña (IMSA), fábrica textil enclavada en un solar que había
pertenecido a los Marqueses de Larios, donde trabajaron mis abuelos paternos,
mis padres y por último mi hermana; en la actualidad es el maravilloso Parque
de Torrijos (abarca lo que era Industria Malagueña, la CAMPSA y parte de la
playa de San Andrés) adonde a veces voy a tomar fotos, lástima que esta lleno
de indigentes, suciedad y gatos: un espacio que podría ser idílico, pero que no
lo es, creo que en parte por “nuestra estúpida Alianza de Civilizaciones y otras
mierdas sociatas”.
      Yendo hacia Huelin desde este parque, teníamos las industrias de la
CROSS que pienso se dedicaban a la fundición de metales y la VERS donde
ahora se encuentra Echeverría, que construía maquinaria de trenes; frente a la
Barriada Girón estaba la Fábrica del Tabaco (hoy Ayto. de Málaga). Hacia el
otro lado de la Carretera de Cádiz y junto a La Isla estaba la fábrica del
“Colorao” (donde ahora tenemos el puente nuevo que une la carretera con la
zona Cruz de Humilladero) y la Fábrica de la Nieve.
      Más para la estación de RENFE estaban La Aceitera del Mediterráneo
(Aceites y jabones), Bevan, Mandulken y Adexpasa (Exportación de almendras,
pasas... Castell (Fábrica de harinas) y Taillefer (fábrica de madera y autos).,
ubicada esta última donde ahora se encuentra la barriada de los Arcos.
Enfrente, en el lugar donde hoy se hallan Hipercor y el hotel Puerta de Málaga,
estaba La Peira que se dedicaba a envases de lata.


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Quiero hacer especial referencia a “La faena” adonde la mayoría de las
mujeres de nuestro entorno acudían a trabajar en tareas de exportación de
frutos secos y hortalizas y “Al pescao”...: Muchos días una mujer vociferaba por
las calles “Ha entrao pescao, ha entrao pescao”. Entonces todas las
trabajadoras, entre ellas mi madre, cogían su delantal y corrían a envasar
anchoas, boquerones, arencas, atún, o lo que el capataz mandaba.
      De las huertas que había por aquí recuerdo vivamente la del Jardín de la
Abadía donde había un campo de algodón (Cultivo de Algodón Parcela de
Experiencia, Sexta Zona Algodonera). Con mis 10 años miraba con asombro
las espléndidas rosas amarillas o blancas que en poco tiempo se
transformaban en hermosos copos de algodón destinados a la fabrica donde mi
padre trabajaba.
      Otro enorme campo era el que ocupa ahora la barriada 25 Años de Paz.
Cruzábamos este campo hundiendo nuestros pies en los barros, para ir a
esperar a las maestras y recuerdo que por las estupideces que estas nos
aconsejaban, dejábamos que nos pincharan las ortigas para hacer penitencia...
por los chinitos... por los negritos y por los infieles, ¡Como si el entrenamiento
en los avatares de la vida no nos hubiera proporcionado ya a nuestra temprana
edad suficientes dolores y sufrimientos!
      Pero no todo eran sufrimientos pues la fábrica había cedido tanto a mi
padre como a otros trabajadores un solar para huerto, ubicado donde ahora se
encuentra el recinto “Jardines de Huelin”; las cosechas de hortalizas eran
abundantes junto con los granos de maíz para nuestras gallinas, durante años,
llenaron alegremente nuestra despensa y la de algunos de nuestros amigos.
      Las zonas habitadas de mi entorno eran La Industria, El Martinete
(delante de donde está ahora el Cotolengo), las playas de San Andrés, El
Bulto, La Alamedilla (desde la vía del tren hasta las Hermanitas de los Pobres),
La Isla y la Carretera de Cádiz.
      En el barrio había algunas iglesias que últimamente y a pesar del
enorme crecimiento de Málaga han aumentado muy poco: solo San Juan de
Ávila es nueva en la zona, al igual que la barriada La Princesa donde se
encuentra. El resto permanece como hace años: S. Patricio, Virgen del Carmen
y San Ignacio.


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No había comercios, sólo el mercado de Huelin y alguna pequeña tienda
que daba “fiao”. Hoy abundan los supermercados que para algunos son los
nuevos templos de nuestra sociedad.
      Hacia los años 70 se construyeron en el barrio las iglesias Ntra. Sra. de
la Paz (en el Jardín de la Abadía) y el Santo. Ángel. Esta parroquia estuvo
ubicada en los 60 en la Iglesia de S. Manuel y después pasó a ocupar un solar
que en los 50, había albergado una guardería de las Hijas de la Caridad (allí
trabajaba mi madre como lavandera) y en los 60 había sido la fábrica del
colchón Flex.
      Los colegios de la zona sí han aumentado considerablemente. En las
décadas 50 y 60 teníamos S. Manuel, S. Patricio, Sta. Luisa de Marillac, Virgen
del Carmen, Padre Jacobo, Ave María, Laboral Textil (hoy José María
Hinojosa) y el colegio de la playa de S. Andrés (antes colegio del Carmen y
ahora IFES). Posteriores fueron Hogarsol, Luis de Góngora, Eduardo Ocón y el
IES Huelin.
      He vivido en otros sitios y pueblos de Málaga pero quiero destacar
especialmente que Málaga ha aumentado considerablemente su población en
los últimos años lo que no me agrada. Me apena pasar por la Alameda y ver
que tiene infraestructuras para mí parecidas a las de Madrid, y el que se haya
convertido en una ciudad ruidosa hormiguero de gente extranjera.
      Málaga siempre ha sido una ciudad en mi opinión “ordinaria” y para mí
hoy lo sigue siendo, aunque con matices distintos; del dicho “Málaga ciudad
bravía que de antiguas y modernas tiene doscientas tabernas y una sola
librería ha pasado quizás a mas de 2000 tabernas (miento una puerta si y otra
no) y cultura poquita. Hay muchos piraos, mucho supermercado y poca
ilustración, mucha alianza de civilizaciones lo que conlleva muchas putas con
éxito pues como dice mi amiga Patricia: “Los hombres por probar adonde
meterla...”. Como digo siempre ha tenido Málaga muchas putas. Recuerdo a mi
familia comentar de una nuera: “Puta la madre, puta la hija y puta la manta que
las cobija. Cómo quieres que te quieras, si eres de la putería ..Puta tu madre,
puta tu “agüela” y puta tu tía. Realmente lo eran. Hay también mucha ordinariez
y se pueden oír expresiones como “Déjame que no tengo hoy el coño pa dos
farolillos” o “No tengo el coño pa un nío de avispas” y otras más..., solo hay que
subir al autobús, formar parte de alguna tertulia de jubilatas o ir a un bar de

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desayunos   de   barrio   donde   además   de   comer   tejeringos   se   oyen
conversaciones entre borrachos como la que cuento. Decía un borracho a otro
“Po si yo mentero que se están follándo a mi mujer la mato” y el otro borracho
un poco más sensato para mi entender pero con la misma ordinariez que
caracteriza a muchos malagueños le respondía “Pos yo la mando a tomar por
culo”.




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Ordinarieces

  • 1.
  • 2.
    En tus barriosme crié, Málaga ciudad bravía N ací en Málaga y casi siempre he vivido aquí, así que voy a contar algo de mi vida relacionado con esta ciudad y en especial en la zona de Huelin a la Estación donde he permanecido diría casi 55 años y donde siempre recuerdo haber estado ocupada haciendo cualquier cosa menos estar ociosa. Hace años, muchas mujeres llevaban en el bolso siempre el crochet o el punto y tejían en todos los lugares (en las colas, en las visitas al médico, mientras veían la tele, incluso en las escuelas algunas maestras) pero yo siempre he tenido otros “crochets” como ahora estudiar ingles, leer libros, rezar, etc. Mi “crochet” de estos días es escribir en los ratos perdidos, por ej. cuando mi ordenador se entretiene en grabar, o cuando espero a mi hermana que no me permite ni un segundo de demora y que me obliga a estar siempre preparada para cuando llegue... pero mientras como ¡No puedo estar quieta! escribo algo de mi historia de vida, con el deseo de que pueda servirme a mi misma como reflexión y considerando que mi sencilla historia pueda en algún momento ser ayuda para otros. Mi madre me parió cuando ella solo tenía 20 años en el hospital del 18 de Julio. Mis 2 o 3 primeros años los pasé en la casa de mi abuela paterna, en C/ Cañaveral de donde recuerdo un balcón lleno de macetas con flores... (Por Málaga abundan las pinturas que me recuerdan ese balcón) y yo siempre que las veo pienso que son “el balcón de mi abuela”. Ni que decir tiene que era la mejor de todas las abuelas del mundo. De ella recuerdo los vestidos que compraba para que “estrenásemos“ mi hermana y yo el Domingo de Ramos y el día del Corpus y su especial cariño hacia mí, algo que contrastaba de forma intensa con el modo de ser arisco de mi madre. Desde C/ Cañaveral nos mudamos a C/ Ermitaño, a una casa muy pobre que se inundaba frecuentemente con lo que nuestros escasos trastos acababan siendo irrecuperables en cada una de las acostumbradas riadas. 2
  • 3.
    Hacia el año1956 nos trasladamos a Huelin a una vivienda protegida, que dieron a los trabajadores de la industria donde trabajaba mi padre y que a mí en principio me pareció extraordinaria: aún recuerdo el patio con hierbas altas y doradas y el olor a campo que allí se respiraba así como el intenso, delicado y borroso perfume de los “don pedros” en las noches de verano. Y por toda la calle Ayala pasaba el tranvía... y en las tardes de calor sólo pasaba un carro de vez en cuando y no se oía nada más que el cantar de los grillos, las cigarras o el piar de algún pájaro despistado. ¡No había ruidos!, ahora hay coches y voces toda la noche, pero yo vivo aquí todavía y así el asfalto-confort de mi casa y el vecindario ruidoso constituyen para mí el paraíso perdido al igual que la Industria Malagueña, la industria perdida de Málaga. En los años 50-60 Málaga era zona industrial, en Huelin estaban la Industria Malagueña (IMSA), fábrica textil enclavada en un solar que había pertenecido a los Marqueses de Larios, donde trabajaron mis abuelos paternos, mis padres y por último mi hermana; en la actualidad es el maravilloso Parque de Torrijos (abarca lo que era Industria Malagueña, la CAMPSA y parte de la playa de San Andrés) adonde a veces voy a tomar fotos, lástima que esta lleno de indigentes, suciedad y gatos: un espacio que podría ser idílico, pero que no lo es, creo que en parte por “nuestra estúpida Alianza de Civilizaciones y otras mierdas sociatas”. Yendo hacia Huelin desde este parque, teníamos las industrias de la CROSS que pienso se dedicaban a la fundición de metales y la VERS donde ahora se encuentra Echeverría, que construía maquinaria de trenes; frente a la Barriada Girón estaba la Fábrica del Tabaco (hoy Ayto. de Málaga). Hacia el otro lado de la Carretera de Cádiz y junto a La Isla estaba la fábrica del “Colorao” (donde ahora tenemos el puente nuevo que une la carretera con la zona Cruz de Humilladero) y la Fábrica de la Nieve. Más para la estación de RENFE estaban La Aceitera del Mediterráneo (Aceites y jabones), Bevan, Mandulken y Adexpasa (Exportación de almendras, pasas... Castell (Fábrica de harinas) y Taillefer (fábrica de madera y autos)., ubicada esta última donde ahora se encuentra la barriada de los Arcos. Enfrente, en el lugar donde hoy se hallan Hipercor y el hotel Puerta de Málaga, estaba La Peira que se dedicaba a envases de lata. 3
  • 4.
    Quiero hacer especialreferencia a “La faena” adonde la mayoría de las mujeres de nuestro entorno acudían a trabajar en tareas de exportación de frutos secos y hortalizas y “Al pescao”...: Muchos días una mujer vociferaba por las calles “Ha entrao pescao, ha entrao pescao”. Entonces todas las trabajadoras, entre ellas mi madre, cogían su delantal y corrían a envasar anchoas, boquerones, arencas, atún, o lo que el capataz mandaba. De las huertas que había por aquí recuerdo vivamente la del Jardín de la Abadía donde había un campo de algodón (Cultivo de Algodón Parcela de Experiencia, Sexta Zona Algodonera). Con mis 10 años miraba con asombro las espléndidas rosas amarillas o blancas que en poco tiempo se transformaban en hermosos copos de algodón destinados a la fabrica donde mi padre trabajaba. Otro enorme campo era el que ocupa ahora la barriada 25 Años de Paz. Cruzábamos este campo hundiendo nuestros pies en los barros, para ir a esperar a las maestras y recuerdo que por las estupideces que estas nos aconsejaban, dejábamos que nos pincharan las ortigas para hacer penitencia... por los chinitos... por los negritos y por los infieles, ¡Como si el entrenamiento en los avatares de la vida no nos hubiera proporcionado ya a nuestra temprana edad suficientes dolores y sufrimientos! Pero no todo eran sufrimientos pues la fábrica había cedido tanto a mi padre como a otros trabajadores un solar para huerto, ubicado donde ahora se encuentra el recinto “Jardines de Huelin”; las cosechas de hortalizas eran abundantes junto con los granos de maíz para nuestras gallinas, durante años, llenaron alegremente nuestra despensa y la de algunos de nuestros amigos. Las zonas habitadas de mi entorno eran La Industria, El Martinete (delante de donde está ahora el Cotolengo), las playas de San Andrés, El Bulto, La Alamedilla (desde la vía del tren hasta las Hermanitas de los Pobres), La Isla y la Carretera de Cádiz. En el barrio había algunas iglesias que últimamente y a pesar del enorme crecimiento de Málaga han aumentado muy poco: solo San Juan de Ávila es nueva en la zona, al igual que la barriada La Princesa donde se encuentra. El resto permanece como hace años: S. Patricio, Virgen del Carmen y San Ignacio. 4
  • 5.
    No había comercios,sólo el mercado de Huelin y alguna pequeña tienda que daba “fiao”. Hoy abundan los supermercados que para algunos son los nuevos templos de nuestra sociedad. Hacia los años 70 se construyeron en el barrio las iglesias Ntra. Sra. de la Paz (en el Jardín de la Abadía) y el Santo. Ángel. Esta parroquia estuvo ubicada en los 60 en la Iglesia de S. Manuel y después pasó a ocupar un solar que en los 50, había albergado una guardería de las Hijas de la Caridad (allí trabajaba mi madre como lavandera) y en los 60 había sido la fábrica del colchón Flex. Los colegios de la zona sí han aumentado considerablemente. En las décadas 50 y 60 teníamos S. Manuel, S. Patricio, Sta. Luisa de Marillac, Virgen del Carmen, Padre Jacobo, Ave María, Laboral Textil (hoy José María Hinojosa) y el colegio de la playa de S. Andrés (antes colegio del Carmen y ahora IFES). Posteriores fueron Hogarsol, Luis de Góngora, Eduardo Ocón y el IES Huelin. He vivido en otros sitios y pueblos de Málaga pero quiero destacar especialmente que Málaga ha aumentado considerablemente su población en los últimos años lo que no me agrada. Me apena pasar por la Alameda y ver que tiene infraestructuras para mí parecidas a las de Madrid, y el que se haya convertido en una ciudad ruidosa hormiguero de gente extranjera. Málaga siempre ha sido una ciudad en mi opinión “ordinaria” y para mí hoy lo sigue siendo, aunque con matices distintos; del dicho “Málaga ciudad bravía que de antiguas y modernas tiene doscientas tabernas y una sola librería ha pasado quizás a mas de 2000 tabernas (miento una puerta si y otra no) y cultura poquita. Hay muchos piraos, mucho supermercado y poca ilustración, mucha alianza de civilizaciones lo que conlleva muchas putas con éxito pues como dice mi amiga Patricia: “Los hombres por probar adonde meterla...”. Como digo siempre ha tenido Málaga muchas putas. Recuerdo a mi familia comentar de una nuera: “Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija. Cómo quieres que te quieras, si eres de la putería ..Puta tu madre, puta tu “agüela” y puta tu tía. Realmente lo eran. Hay también mucha ordinariez y se pueden oír expresiones como “Déjame que no tengo hoy el coño pa dos farolillos” o “No tengo el coño pa un nío de avispas” y otras más..., solo hay que subir al autobús, formar parte de alguna tertulia de jubilatas o ir a un bar de 5
  • 6.
    desayunos de barrio donde además de comer tejeringos se oyen conversaciones entre borrachos como la que cuento. Decía un borracho a otro “Po si yo mentero que se están follándo a mi mujer la mato” y el otro borracho un poco más sensato para mi entender pero con la misma ordinariez que caracteriza a muchos malagueños le respondía “Pos yo la mando a tomar por culo”. 6