Este documento trata sobre la importancia del lenguaje y los peligros de su violencia y mediatización. Argumenta que el lenguaje es más que un medio de comunicación, sino también un placer y forma de conocimiento. Relata el mito de Orfeo para mostrar cómo representa la incapacidad de escuchar a otros, especialmente a las mujeres, llevando a su destrucción. Propone que debemos escuchar las lenguas en lugar de simplemente hablarlas para descubrir su riqueza y potencial.