En su audiencia general, el Papa Francisco reflexionó sobre la santidad de la iglesia, afirmando que, aunque compuesta por pecadores, es santa porque es el fruto de la acción de Dios y del Espíritu Santo. La iglesia no rechaza a los pecadores, sino que los acoge y les ofrece la posibilidad de transformarse y caminar hacia la santidad. Francisco invita a todos los cristianos a no temer a la santidad y a dejarse guiar por Dios en su camino de fe.