La profesora cuenta la historia de tres hombres que invitaron a un viejo amigo a cenar sin recordar que tenía restricciones alimentarias. El primero canceló la invitación. El segundo ofreció un plato alternativo. El tercero modificó el menú completo para que todos pudieran disfrutarlo por igual. Esto demuestra que una escuela inclusiva, al igual que el tercer hombre, se adecua a las necesidades de todos los estudiantes para garantizar su participación plena.