La técnica de patch-clamp permite medir las corrientes que fluyen a través de los canales iónicos de la membrana celular y conocer la actividad de un solo canal, desarrollada en 1976 por Neher y Sakmann y premiada con el Nobel en 1991. Esta técnica utiliza un micropipeta de vidrio para aislar una porción de membrana y medir las corrientes iónicas, lo que permitió por primera vez grabar las corrientes de un solo canal y demostrar su papel en el potencial de acción.