Las pérdidas ópticas en una fibra óptica se miden en decibeles dB y dependen de factores intrínsecos como la absorción de moléculas, impurezas y microcurvaturas, y factores extrínsecos como curvaturas externas, conectores y empalmes. Las pérdidas totales se calculan multiplicando la atenuación en dB/Km por la longitud del enlace en Km.