Mayo de 20134
9 de abril
“De los viajes de Ali Bey al
Desastre de Annual: África y el
Mundo Árabe en el imaginario
español”
Sr Angel Gomez Moreno.
Catedrático de Literatura de la
Universidad Complutense de
Madrid
Ali Bey, pseudónimo de
Domingo Francisco Badia y
Leblich (1767-1818),autor de la
obra “Viajes por África y Asia
durante los años 1803 a
1807”publicado en 1814 abrió el
entonces desconocido Norte de
continente africano a la curiosi-
dad europea. En su obra se
muestra como solido geógrafo,
apasionado zoólogo, botánico,
geólogo y antropólogo valioso.
Durante la guerra de Marruecos
de 1859-60 dará cumplida cuen-
ta Pedro Antonio de Alarcón con
su “Diario de un testigo de la
Guerra de África” (1859) donde
muestra una visión real de mise-
ria, suciedad y hedor alejada de
aquellas odaliscas con que
soñaba el Occidente maurolofi-
lo. De la Guinea Española no se
podría olvidar al vitoriano
Manuel Irradiar Bulfy (1854-
1911) que no solo exploró y
trazó números mapas pues com-
piló datos de las culturas y len-
guas que fue encontrando.
“El tratado Hispaño-Frances
de 1912”
José Antonio Salas Auséns.
Catedrático Historia Moderna
Universidad de Zaragoza
El tratado de 1912 marcaba
el comienzo del protectorado
español sobre la zona norte de
Marruecos, situación que se iba
prolongar hasta 1956, pero
tenía además otras consecuen-
cias. En el largo camino desde
los primeros contactos con
Francia sobre las zonas de
influencia en el reino marroquí
iniciado en 1902 la política exte-
rior hispana había logrado supe-
rar el aislamiento de la época
precedente. Reducido su papel
al de potencia en el ámbito
mediterráneo, pretendía prime-
ro alejar el riesgo de desmem-
bración de los territorios extra-
peninsulares acogiéndose a la
“protección forzada” de Francia
e Inglaterra frente a las aspira-
ciones del Imperio Alemán de
preguerra, y segundo no involu-
crarse activamente, lo que al fin
y a la postre le permitiría man-
tener la neutralidad en el con-
flicto europeo que se iniciaría en
1914.
“La guerra de Marruecos:
campañas y hechos relevantes”
General de Brigada Salvador
Fontenla Ballesta (retirado).
Doctor en Historia
Tras la firma del acuerdo
entre Francia, España y el Sultán
de Marruecos por el que se
constituyó el Protectorado, lo
primero que había que hacer
era proporcionar seguridad a la
zona asignada, que como sabe-
mos estaba habitada por cabilas
rebeldes al sultán, con una
estructura social medieval rea-
cia a cualquier control externo y
en constantes conflictos arma-
dos internos, y en una difícil oro-
grafía montañosa, muy apta
para la defensiva y la guerra de
guerrillas. Es indudable que en
el año 1927 el Protectorado
Español quedó completamente
pacificado, y fue un territorio
seguro. La pacificación del
Protectorado Español de
Marruecos se hizo por la doble
vía de la negociación y del
enfrentamiento bélico. Hubo
vacilaciones políticas y errores
militares que alargaron el proce-
so, pero hay que tener en cuen-
ta que se eligió una vía lenta de
pacificación, en vez de la ocupa-
ción militar pura y dura. Con el
convencimiento que el contacto
con la civilización occidental, y
sus indudables ventajas, irían
atrayendo las voluntades de las
poblaciones indígenas y de sus
dirigentes, debilitando o aislan-
do las de los más fanáticos y
xenófobos
10 de abril
“Influencia en las operacio-
nes de la organización, tropas,
tácticas y armamento”
D. Roberto Muñoz Bolaños.
Profesor Universidad Camilo
Jose Cela
El origen de la presencia
española a principios del siglo
XX en Marruecos se debe al
Desastre del 98 con la pérdida
de las colonias, la lucha por el
control de la orilla Sur del estre-
cho del Gibraltar dentro de una
corriente imperialista de los
estados europeos volcado espe-
cialmente hacia el norte del con-
tinente africano. Las caracterís-
ticas físicas del territorio eran
contrarias a la penetración de
los ejércitos y de la acción
modernizadora de cualquier
Estado condicionando en gran
medida las operaciones milita-
res. Las tribus y clanes indígenas
eran de antiguo hostiles al
poder del Sultán y más aun ante
un ejército extranjero, cristiano
y ocupador de su territorio. El
planeamiento estratégico de las
operaciones careció de una
línea definida reflejo de la ines-
tabilidad política del país donde
los gobiernos se sucedían con
rapidez. Dentro del propio
Ejército las opciones estaban
divididas entre africanistas y
junteros. Se abandonó la táctica
clásica de grandes concentracio-
nes en beneficio de las colum-
nas interarmas móviles para
hacer frente al excelente com-
batiente irregular en que derivó
el rifeño. La oposición popular a
las bajas en esta guerra impopu-
lar condujo a la creación de las
Unidades de Regulares por
Berenguer (1911) y la Legión de
Millan Astray (1920).
“La retirada de Annual”
Coronel de Caballería Jesús
Martínez de Merlo. Director de
la Revista de Historia Militar
En el nombramiento del
General Silvestre como
Comandante General de Melilla
(1920) se veía la intención del
Alto Comisario Berenguer de
continuar la penetración en la
zona oriental prácticamente
anclada en el rio Kert desde
1912. Silvestre, de acuerdo con
un Plan de Operaciones perfec-
tamente conocido por sus supe-
riores, avanza sin prácticamente
oposición, con escasas bajas en
ambos bandos. Las operaciones
militares eran precedidas de
acciones políticas y pactos para
obtener en la medida de lo posi-
ble la adhesión a la causa
española. Abarran e Igueriben
son dos posiciones de funesto
recuerdo que significarán el
punto de inflexión ante la for-
mación de un ejército rifeño ali-
mentado por el contrabando de
armas y la asistencia táctica de
mercenarios y desertores proce-
dentes de los ejércitos europe-
os. Se pasó del pequeño grupo
irregular, que hostigaba y reali-
zaba disparos aislados, al com-
batiente encuadrado que realiza
descargas cerradas, cava trin-
cheras y se mueve de forma
coordinada. Ante el cambio en
la situación, Silvestre ocupa
nuevas posiciones para proteger
el despliegue y envía al frente
sus reservas dejando una reta-
guardia debilitada. Los esfuer-
zos ímprobos por romper el
pasa a pg 5
Las conferencias de las
I Jornadas de Hª Militar
Ángel Gómez Moreno
José A. Salas Auséns.
Salvador Fontenla Ballesta
Roberto Muñoz y Gonzalo
Escalona.
Cátedra “Miguel
de Cervantes” y
Departamento
Humanístico Militar
de la Academia
General Militar
La mayoría de los participantes en las jornadas fueron CAC., de la Guardia Civil, aunque también hubo algunos de otras Armas y de la Policía Nacional.
ArmasyCuerpos
El pasado viernes 12 de abril, tal y como estaba previsto, a las 13,00 h finalizaron
las actividades de las “I Jornadas Divulgativas de Historia Militar” siendo, por tanto, el
momento de hacer un breve balance con alguna conclusión.
Desde el punto de vista de la asistencia a estas Jornadas, que se cifró en 115 alum-
nos, prevista mayoritariamente para alumnos de los últimos cursos de los Centros
Docentes de Enseñanza de Formación, tanto de las FAS. como de las FCSE., a los que
se cursó la invitación correspondiente, se puede considerar que se ha alcanzado el
objetivo, ya que hubo representantes de la Escuela Nacional de Policía, Academia de
Oficiales de la Guardia Civil (Con una masiva asistencia de 39 C/DAC,s.), Academia
General del Aire, y Academias de Infantería e Ingenieros del Ejército. Algunos C/DAC,s.
y C/DC,s. de la AGM., se integraron en la Comisión Organizadora prestando una valio-
sa ayuda en las tareas de conducción de estas Jornadas.
Por otra parte la respuesta de los centros universitarios, a los que se cursó invita-
ción (Universidades de Zaragoza, San Jorge, Granada, San Pablo CEU), ha sido más bien
escasa, con cinco representantes de la Universidad de Zaragoza.
El objetivo humano de las Jornadas se ha conseguido plenamente, gracias a la con-
vivencia entre los alumnos de diferentes Centros y el alojamiento de la mayoría de
ellos en dependencias de esta Casa, adaptándose a los horarios y vicisitudes de la
misma. Esta convivencia y conocimiento mutuo, establecido como objetivo prioritario,
favorecerá cualquier contacto o colaboración que, tal y como ya sucede hoy día, se
tenga que producir en el futuro, entre personal de las FAS. y las FCSE., en beneficio de
la eficacia de la Defensa Nacional, en todos sus aspectos, de nuestra Patria.
En cuanto al objetivo Cultural establecido en “No permitir que la Historia de España
en África caiga en el olvido”, además de despertar interés por los asuntos derivados de
la misma, también puedo afirmar que se ha conseguido. Ha sido gracias a la interven-
ción de prestigiosos ponentes quienes supieron adaptarse a las necesidades y nivel
divulgativo de las Jornadas, además de algunas actividades complementarias. En otro
apartado de esta misma publicación se da cumplida, y resumida, cuenta de todo ello.
Es triste llegar a comprobar cómo, solamente tras 100 años, se borra del conoci-
miento colectivo de la juventud y gran parte de la sociedad española una fracción tan
significativa de nuestra Gloriosa Historia. Sería deseable que la situación docente y
financiera futura permita que se puedan realizar otras Jornadas de este tipo, sobre otra
parte relevante de la envidiable Historia de España, de indudable beneficio para todos
los que tengan la ocasión y fortuna de asistir a las mismas.
Solamente resta expresar mi más profundo agradecimiento a los Directores de
Centros Docentes, que con su decisión de facilitar la asistencia de sus alumnos han
colaborado a alcanzar el objetivo de las jornadas, a las Cortes de Aragón junto con la
Institución Fernando el Católico, la Residencia Logística Militar “Palafox”, la
Comandancia de Obras 3 Zaragoza, y a la comisión organizadora de las mismas, basa-
da en el departamento íntegro de Humanística Militar con la colaboración puntual de
C/DAC,s., C/DC,s. y personal de Apoyo de la AGM., desde la Unidad de Música y el
Servicio de publicaciones, hasta el de automovilismo, pasando por el de
Mantenimiento, Ayudas a la Enseñanza, CCTV, Seguridad y aquellos otros que, habien-
do sido partícipes de estas imprescindibles tareas de apoyo y sostenimiento de estas
Jornadas, por error u omisión no haya mencionado.
El Coronel Gonzalo Escalona Orcao es Director de la Cátedra “Miguel de Cervantes”
Mayo de 2013 5
cerco de Igueriben llevarán más
allá del límite a las fuerzas que
no serán capaces de rehacerse
ante el avance rifeño. La retira-
da no fue tan caótica ni desorga-
nizada como los testimonios de
los supervivientes recogen. Es
cierto que algunas posiciones se
abandonaron y ciertas unidades
se entregaron al enemigo sin
órdenes para ello. El mayor
número de bajas no se produ-
cirá en combate sino en las
masacre de las tropas desarma-
das tras las rendiciones pactadas
como es el caso de Monte Arruit
y Zeluan.
“El Desembarco de
Alhucemas: Vanguardia mun-
dial de la acción de conjunto-
combinada”
Capitán de Navío Jose Maria
Blanco Nuñez (retirado).
Miembro de la Comisión
Internacional de Historia Militar
En Gallipoli durante la PGM
donde los aliados fracasan
estrepitosamente dictaminando
que las operaciones anfibias en
costa hostil eran impracticables.
Ya antes del derrumbamiento
de la Comandancia de Melilla,
en Julio de 1921, el General
Berenguer y el propio Silvestre
eran firmes partidarios de un
desembarco definitivo en
Alhucemas por ser el centro de
gravedad del poder rifeño. En
mayo de 1925 nos retiramos de
Xauen, como parte del repliegue
general a la línea Estella, propi-
ciando que Abd el Krim lance un
ataque sobre las posiciones
francesas en el río Uarga provo-
cando entre los franceses su
propio Annual. Esto obliga al
gobierno francés a iniciar con-
versaciones con el español para
solucionar el problema definiti-
vamente. Una adecuada coope-
ración entre Ejército y Armada,
la aparición en el teatro de ope-
raciones de la aviación de
ambos bandos y la entrada en
juego de Francia convertirán la
operación anfibia combinada y
conjunta en un modelo que
recoge las características defini-
torias de un asalto anfibio
actual. El reconocimiento aéreo
reveló que las playas interiores
de la bahía estaban fortificadas
disponiendo de artillería y nidos
de ametralladoras. Se seleccio-
naron otras más al Oeste desde
las que se pudo atacar de flanco
a los rifeños. El éxito del desem-
barco fue total hasta tal punto
que cuando Eisenhower planeó
la desembarco en Normandía
pidió los informes que hubiera
de Alhucemas.
“El Desembarco de
Alhucemas: Acciones
Terrestres”
Coronel de Infantería Juan
Salafranca Alvarez (retirado)
Instituto Historia y Cultura
Militar.
Se organizaron dos colum-
nas correspondientes cada una
de ellas a una Comandancia
General. Abd el Krim intentó
una operación en fuerza en
Kudia Tahar como forma de
desestabilizar los planes de
desembarco previstos pero la
enérgica y rápida reacción de las
fuerzas españolas rompiendo el
cerco a la posición no sin bajas
anuló la intentona permitiendo
al mando centrarse en la opera-
ción anfibia. El desembarco de
las fuerzas fue un éxito. Los
objetivos iniciales próximos a las
playas se lograron. En la pene-
tración era preciso el ganado
que debían cargar con el mate-
rial de fortificación para asegu-
rar las líneas antes de continuar
el avance. El agua para los mulos
estaba previsto obtenerla de
pozos pero era salobre y por
tanto no fueron desembarcados
hasta que se pudo asegurar el
suministro once días después
por lo que hubo de trasportarse
la mayor parte de los recursos a
brazo. La operación terrestre se
diseñó con un adecuado equili-
brio entre maniobra y apoyo.
Los combates fueron cortos y
violentos con un número apre-
ciable de bajas que gracias a la
organización sanitaria fueron
rápidamente atendidas lo que
reforzó la moral de las tropas y
contribuyó al éxito final.
11 de abril
“Avatares del Protectorado
Hispano-Francés en Marruecos:
1939-1956”
D. Víctor Morales Lezcano.
Catedrático Emérito de Historia.
UNED
El final de la Guerra Civil en
España y el estallido de la
Segunda Guerra Mundial en
Europa abrieron un período de
“dislocación” en las relaciones
internacionales. Las colonias y
protectorados de los imperios -
Gran Gran Bretaña y Francia,
muy en particular- sufrieron
importantes turbulencias inter-
nas que abrieron el período de
postguerra también a escala
mundial. El Magreb no fue
excepción a esta fenomenología
histórica. Las relaciones franco-
hispano-marroquíes (y argeli-
nas) se vieron alteradas por el
desafío del nacionalismo pana-
rabista de los años 50 del siglo
XX. En este “clima” se produjo el
acceso a la independencia de
viejos países convertidos en
jóvenes Estados norteafricanos.
En consecuencia, Marruecos y
España se vieron atrapados en la
vorágine internacional de unos
años que fueron inaugurales en
la Historia Contemporánea.
“La Guerra de Sidi Ifni: un
conflicto en la memoria”
Comandante del Ejército
del Aire Marcelino Sempere
Domenech. Doctor en Historia
A menudo se define al con-
flicto de Sidi Ifni como la guerra
olvidada, la última guerra colo-
nial de España, o incluso como
la guerra secreta. El 23 de
noviembre de 1957 la colonia
española de Sidi Ifni, luego pro-
vincia, fue atacada por unas
bandas armadas que se llama-
ban así mismas Ejército de
Liberación El conflicto duró
aproximadamente ocho meses,
entre noviembre de 1957 y junio
de 1958, provocando 852 bajas.
Un conflicto breve y duro, que
puso a prueba a unas fuerzas
armadas en plena transforma-
ción, a caballo entre la alpargata
y el radar y que sufrieron las
consecuencias de la errática
política del régimen franquista
en temas de política exterior. La
guerra se afrontó con improvisa-
ciones ante la situación de
penuria que atravesaban las
fuerzas armadas españolas,
pero hay que destacar el extra-
ordinario valor de que hicieron
gala los militares españoles, gra-
cias a lo cual se pudo paliar en
gran parte esta situación Esta
guerra puso de manifiesto los
condicionantes que tenía la
ayuda norteamericana. En este
conflicto se realizó el primer lan-
zamiento paracaidista en com-
bate y supuso la consagración
de este tipo de unidades en
España. La ambigüedad de la
política exterior española fue en
gran parte responsable de la
génesis del conflicto y dificultó
su solución. Amén de poner tra-
bas a la colaboración con
Francia, que al final resultó deci-
siva en el Sáhara.
“Las claves de la evacuación
del Sahara Español”
Teniente Coronel de
Artillería Jose Ramon Ortiz de
Zarate. Licenciado en Historia
Se trata con especial aten-
ción, el auge del nacionalismo
saharaui a partir de 1970, la fase
de internacionalización (74-75),
con el Estatuto de Autonomía, la
consulta de Soberanía sobre el
Sahara de Marruecos y
Mauritania al Tribunal
Internacional de Justicia de la
Haya y finalmente el viraje
español desde Mayo de 1975.
En la Crisis del Sahara, el des-
pliegue militar marroquí, motivo
la activación de los planes de
defensa, y la Marcha Verde tuvo
como consecuencia la evacua-
ción del territorio, con la
Operación Golondrina. Las con-
clusiones finales revelan que
España en la “Crisis del Sahara”
se encontraba en una situación
de debilidad con un vacío de
poder interior, enfermedad de
Franco, y de aislamiento exte-
rior, que forzó al Gobierno de
Arias a optar por una solución
política, apoyada por el lobby
pro marroquí y sectores del
Ejército. El Rey Hassan II tuvo el
liderazgo y la oportunidad de
aprovechar este momento.
Finalmente la retirada de
España enfrentó a dos naciona-
lismos intransigentes, el marro-
quí, legitimador de su monar-
quía con esta anexión y el
Saharaui, representante de un
estado sin territorio, que opta-
ron por la vía de la guerra para
solucionar el conflicto.
Juan Salafranca Álvarez. Marcelino Sempere Domenech.
Balance de las “I Jornadas Divulgativas de Historia Militar
pasa a pg 6Víctor Morales Lezcano.
José R Ortíz de Zárate.
Jesús Martínez de Merlo.
6 Mayo de 2013
En una entrevista concedida
al SAC, Alejandro Bescós se
refiere a su experiencia en
Guinea Ecuatorial durante casi
8 años, “hasta el 27 de febrero
de 1969, que fue cuando se
evacuó el país”. Hubo de todo,
asegura, Guinea era muy espe-
cial, “teníamos que tener
mucho tacto, no lo pasamos
muy bien”.
Explica que personalmente
no tuvo ningún problema. “Los
que tuve fue por defender a los
míos en la empresa maderera
que tenía; es importante que
no se ignore lo que allí pasó”.
Y de Guinea se marchó a
otro país africano, a Gabón, que
le abrió las puertas, le dejó tra-
bajar. LLegó a conseguir la
empresa modelo del país, res-
petada por todos los gobiernos.
“Incluso tengo varias cartas de
Su Majestad el Rey felicitando
mi actuación y también he teni-
do la satisfacción de estar con él
para agradecerle su considera-
ción”.
Recuerda Alejandro Bescós
cómo durante esta trayectoria
en África empleaba “200 millo-
nes de pesetas al año en bene-
ficio social. Me lo podía permi-
tir y llegamos a tener a 1.200
chicos en escuelas financiadas
por nosotros”, comenta. Así fue
como recibió el grado de
Comendador en Gabón, que es
la más alta consideración que
se da en el país. Y Su Majestad
le entregó la Gran Cruz de
Isabel La Católica.
Hoy en día, incluso, con-
tinúa manteniendo esa relación
con las escuelas porque “se las
dimos al Gobierno y seguimos
financiando bastantes cosas. Lo
que pasa es que a mi familia no
nos gusta demasiado la propa-
ganda, sino colaborar y cumplir
con nuestro deber”.
En total, pasó en África alre-
dedor de 45 años: primero en el
Sahara, después en Guinea para
terminar en Gabón. Está tan
satisfecho de esta trayectoria
que considera que “nada ni
nadie me puede ofender. No
tengo miedo a nada porque
pienso que he cumplido con mi
deber y he hecho todo lo que
he podido”.
El futuro de África considera
que es muy relativo. “Existe
mucha riqueza petrolífera, por
ejemplo, pero no la emplean
donde deberían, así que cuan-
do se termine no sé cómo van a
sufragar los gastos. No hay cosa
peor que recibir dinero que no
lo ganas”, concluye Bescós.
Bescós: “Cumplí con mi deber e hice lo que pude en África”
ArmasyCuerpos
Alejandro Bescós, poco antes de su intervención.
Las actividades culturales tuvieron
como objetivo completar el pro-
grama de actividades lectivas, con
otras, relacionadas tanto con el
tema de las Jornadas: “Dos siglos
de España en África”, como con la
Historia de la AGM.
Así, se organizó una visita a la
Academia para todos los alumnos
de las Jornadas. Para esta visita
contamos con la ayuda de nues-
tros alumnos de Promoción
Interna, quienes fueron los encar-
gados de hacer de “cicerones” de
los distintos grupos que se esta-
blecieron para la misma. El reco-
rrido incluyó el Salón de Actos, la
Sala de Banderas, donde se guar-
da la Bandera de la General, la
Sala de Directores, el Campo de
Deportes y Polideportivo y final-
mente conocimos los edificios
nuevos y, en concreto, una cama-
reta del Edificio Medrano, cons-
truido en 2012. Tras esto, tuvimos
la oportunidad de conocer el
Museo de la General, donde nos
sorprendió ver la riqueza y varie-
dad de fondos en sus distintas
salas, desde uniformes militares
del Ejército Español, hasta unifor-
mes de Academias extranjeras,
pasando por armamento pesado y
ligero, miniaturas, banderas y
diversos recuerdos de la
Academia en sus distintas épocas.
También se celebró un concierto
inolvidable interpretado por la
Unidad de Música de la Academia.
Nos ofrecieron un extraordinario
y virtuoso concierto compuesto
de 9 piezas, todas ellas relaciona-
das con las Campañas militares de
España en África. Pudimos delei-
tarnos con piezas como, la Polka
del General Prim, la Batalla de
Castillejos, Los Voluntarios, Himno
de Taxdirt, La toma del Gurugú, La
canción del Soldado, Las
Corsarias, Tercios Heroicos y
Soldadito Español, para terminar
con los Sitios de Zaragoza.
Además asistimos a una exposi-
ción monográfica de libros sobre
África, en la Biblioteca Histórica
de la AGM. Para la ocasión, se
seleccionaron 48 obras, cuya
temática giró en torno a la acción
de España en las diferentes zonas
de influencia (Guerra de África,
Protectorado de Marruecos, Ifni,
Sahara o la Guinea Española). Ese
mismo día, se organizó una visita
al Palacio de la Aljafería de
Zaragoza, a la que asistieron una
treintena de alumnos. El Palacio
de la Aljafería es una joya del arte
hispano-musulmán, siendo en la
actualidad sede de las Cortes de
Aragón además de ser uno de los
monumentos más visitados de la
ciudad.
En suma estas actividades sirvie-
ron para fomentar la cultura de
defensa, la convivencia y el apre-
cio mutuo entre los alumnos asis-
tentes a las Jornadas.
Departamento Humanístico
Militar de la AGM
Actividades culturales
Un momento de la visita al Museo de la Academia.
12 de abril
“La presencia de España en
Guinea: Aspectos sociales, polí-
ticos y económicos”
D. Alejandro Bescós Iglesias.
Fundador de la Fundación
Bescós
Relato de la verdad en pri-
mera persona de lo que vio,
vivió y sufrió en sus propias car-
nes durante su estancia desde
1962 hasta la evacuación varios
meses después de la indepen-
dencia del país. Llegó a Guinea
procedente de la minas de fosfa-
to del entonces Sahara Español
para encontrase con un país
inhóspito, insano, plagado de
enfermedades tropicales y
anclado en costumbre ancestra-
les donde se precisaba una con-
ducta recta, gran tesón y fuerza
moral para no abandonar derro-
tado y volver a España. El
español debía de ser firme para
conseguir que el nativo trabaja-
ra pero nunca fue un verdugo.
Les dimos escuelas, hospitales y
pusimos orden donde había
inseguridad. Nunca supieron ver
el progreso que traíamos. La
oposición a la presencia españo-
la declaró una huelga general
que tuvo éxito. Por primera vez
se hicieron dueños del país. En
las elecciones tras la indepen-
dencia triunfó la oposición a
España en base a promesas de
mejoras en las condiciones de
vida para el pueblo con los
beneficios del petróleo. Unos
meses después, el presidente
Macías desencadenó una cam-
paña contra los residentes
españoles que generó inseguri-
dad, amenazas, y hasta coaccio-
nes por la fuerza armada. Se
requisaron las armas a los blan-
cos, se obligó a retirar la bande-
ra de la embajada española y
desde Madrid no se reacciona-
ba. Al final nos expulsaron y pro-
tegidos por los guardias civiles
tuvimos que abandonar como
pudimos nuestras casas, traba-
jos, posesiones y casi con lo
puesto embarcarnos de vuelta.
“La guarnición militar y las
Fuerzas de Orden Publico en
Guinea”
Teniente Coronel de la
Guardia Civil Jesus Nuñez Calvo.
Licenciado en Historia
La soberanía y labor españo-
la en la Guinea Ecuatorial (1778
-1969) es, a pesar de su cercanía
en el tiempo, una gran descono-
cida. La presencia española en la
zona tomará mayor fuerza en
los primeros años del siglo XX y
será cuando se cree en 1904 la
Policía Indígena para los
Territorios del Golfo de Guinea
con mandos de la Guardia Civil y
tropa nativa con misiones poli-
ciales y de orden público. En
1907 se convierte en Guardia
Civil de los Territorios Españoles
de Guinea con misiones, organi-
zación y procedimientos simila-
res a la Benemérita en España,
sustituyendo a las fuerzas de
Infantería de Marina presentes
desde 1869. El primer problema
que se planteó fue el recluta-
miento de la tropa. Esta estruc-
tura variará su dependencia
ministerial y de denominación
pero seguirá manteniendo sus
cometidos sobre el terreno. A
partir de los años cincuenta se
inició un lento proceso de des-
colonización que finalizaría en
1968 con la independencia. Este
tránsito y la evacuación de los
residentes españoles se hicieron
sin derramamiento de sangre ni
fuertes movilizaciones indígenas
a lo que contribuyo en gran
medida la presencia y actuación
de la entonces Guardia
Territorial.
“Las Fuerzas Armadas y la
descolonización de Guinea”
Luis Togores Sanchez.
Universidad San Pablo CEU
El 12 de octubre de 1968
España dio la independencia
su única colonia en el
África Subsahariana, a Guinea
Ecuatorial. España renunciaba a
su provincia del golfo de
Guinea. En las elecciones
democráticas y libres propi-
ciadas por el Gobierno
español fue elegido como
primer presidente Macías
Nguema. Muy pronto la ines-
tabilidad psicología del futu-
ro dictador se empezó a
manifestar en un virulento
odio a todo lo español, al
tiempo que una incitación a
pueblo guineano contra los
más de seis mil españoles
que vivían en el territorio. El
acoso contra los españoles
empezó con la expulsión del
embajador Durán Loriga, en
febrero de 1969, degeneran-
do en un enfrentamiento
abierto entre las autoridades
guineanas y los españoles.
Desde Madrid se ordena
poner en marcha la
Operación Ecuador. Fuerzas
de la Guardia Civil, una com-
pañía de COE,s., tropas de
infantería marina, junto a
una importante flotilla de
buques de guerra y barcos
civiles, comienza la evacua-
ción de los españoles, civiles
y militares, de la Antigua
Guinea Española. Estamos
en marzo de 1969.En lo mili-
tar la operación fue modéli-
ca, aunque los antiguos colo-
nos perdieron todo su bienes
y propiedades, que fueron
robadas por las autoridades
guineanas ante la impasivi-
dad de las autoridades políti-
cas madrileñas. En Guinea
comenzaba una larga y san-
grienta dictadura que supuso
el fin de la libertad y la pros-
peridad de la ex colonia
española.
Alejandro Bescós Iglesias.
Jesús Núñez Calvo.

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    Mayo de 20134 9de abril “De los viajes de Ali Bey al Desastre de Annual: África y el Mundo Árabe en el imaginario español” Sr Angel Gomez Moreno. Catedrático de Literatura de la Universidad Complutense de Madrid Ali Bey, pseudónimo de Domingo Francisco Badia y Leblich (1767-1818),autor de la obra “Viajes por África y Asia durante los años 1803 a 1807”publicado en 1814 abrió el entonces desconocido Norte de continente africano a la curiosi- dad europea. En su obra se muestra como solido geógrafo, apasionado zoólogo, botánico, geólogo y antropólogo valioso. Durante la guerra de Marruecos de 1859-60 dará cumplida cuen- ta Pedro Antonio de Alarcón con su “Diario de un testigo de la Guerra de África” (1859) donde muestra una visión real de mise- ria, suciedad y hedor alejada de aquellas odaliscas con que soñaba el Occidente maurolofi- lo. De la Guinea Española no se podría olvidar al vitoriano Manuel Irradiar Bulfy (1854- 1911) que no solo exploró y trazó números mapas pues com- piló datos de las culturas y len- guas que fue encontrando. “El tratado Hispaño-Frances de 1912” José Antonio Salas Auséns. Catedrático Historia Moderna Universidad de Zaragoza El tratado de 1912 marcaba el comienzo del protectorado español sobre la zona norte de Marruecos, situación que se iba prolongar hasta 1956, pero tenía además otras consecuen- cias. En el largo camino desde los primeros contactos con Francia sobre las zonas de influencia en el reino marroquí iniciado en 1902 la política exte- rior hispana había logrado supe- rar el aislamiento de la época precedente. Reducido su papel al de potencia en el ámbito mediterráneo, pretendía prime- ro alejar el riesgo de desmem- bración de los territorios extra- peninsulares acogiéndose a la “protección forzada” de Francia e Inglaterra frente a las aspira- ciones del Imperio Alemán de preguerra, y segundo no involu- crarse activamente, lo que al fin y a la postre le permitiría man- tener la neutralidad en el con- flicto europeo que se iniciaría en 1914. “La guerra de Marruecos: campañas y hechos relevantes” General de Brigada Salvador Fontenla Ballesta (retirado). Doctor en Historia Tras la firma del acuerdo entre Francia, España y el Sultán de Marruecos por el que se constituyó el Protectorado, lo primero que había que hacer era proporcionar seguridad a la zona asignada, que como sabe- mos estaba habitada por cabilas rebeldes al sultán, con una estructura social medieval rea- cia a cualquier control externo y en constantes conflictos arma- dos internos, y en una difícil oro- grafía montañosa, muy apta para la defensiva y la guerra de guerrillas. Es indudable que en el año 1927 el Protectorado Español quedó completamente pacificado, y fue un territorio seguro. La pacificación del Protectorado Español de Marruecos se hizo por la doble vía de la negociación y del enfrentamiento bélico. Hubo vacilaciones políticas y errores militares que alargaron el proce- so, pero hay que tener en cuen- ta que se eligió una vía lenta de pacificación, en vez de la ocupa- ción militar pura y dura. Con el convencimiento que el contacto con la civilización occidental, y sus indudables ventajas, irían atrayendo las voluntades de las poblaciones indígenas y de sus dirigentes, debilitando o aislan- do las de los más fanáticos y xenófobos 10 de abril “Influencia en las operacio- nes de la organización, tropas, tácticas y armamento” D. Roberto Muñoz Bolaños. Profesor Universidad Camilo Jose Cela El origen de la presencia española a principios del siglo XX en Marruecos se debe al Desastre del 98 con la pérdida de las colonias, la lucha por el control de la orilla Sur del estre- cho del Gibraltar dentro de una corriente imperialista de los estados europeos volcado espe- cialmente hacia el norte del con- tinente africano. Las caracterís- ticas físicas del territorio eran contrarias a la penetración de los ejércitos y de la acción modernizadora de cualquier Estado condicionando en gran medida las operaciones milita- res. Las tribus y clanes indígenas eran de antiguo hostiles al poder del Sultán y más aun ante un ejército extranjero, cristiano y ocupador de su territorio. El planeamiento estratégico de las operaciones careció de una línea definida reflejo de la ines- tabilidad política del país donde los gobiernos se sucedían con rapidez. Dentro del propio Ejército las opciones estaban divididas entre africanistas y junteros. Se abandonó la táctica clásica de grandes concentracio- nes en beneficio de las colum- nas interarmas móviles para hacer frente al excelente com- batiente irregular en que derivó el rifeño. La oposición popular a las bajas en esta guerra impopu- lar condujo a la creación de las Unidades de Regulares por Berenguer (1911) y la Legión de Millan Astray (1920). “La retirada de Annual” Coronel de Caballería Jesús Martínez de Merlo. Director de la Revista de Historia Militar En el nombramiento del General Silvestre como Comandante General de Melilla (1920) se veía la intención del Alto Comisario Berenguer de continuar la penetración en la zona oriental prácticamente anclada en el rio Kert desde 1912. Silvestre, de acuerdo con un Plan de Operaciones perfec- tamente conocido por sus supe- riores, avanza sin prácticamente oposición, con escasas bajas en ambos bandos. Las operaciones militares eran precedidas de acciones políticas y pactos para obtener en la medida de lo posi- ble la adhesión a la causa española. Abarran e Igueriben son dos posiciones de funesto recuerdo que significarán el punto de inflexión ante la for- mación de un ejército rifeño ali- mentado por el contrabando de armas y la asistencia táctica de mercenarios y desertores proce- dentes de los ejércitos europe- os. Se pasó del pequeño grupo irregular, que hostigaba y reali- zaba disparos aislados, al com- batiente encuadrado que realiza descargas cerradas, cava trin- cheras y se mueve de forma coordinada. Ante el cambio en la situación, Silvestre ocupa nuevas posiciones para proteger el despliegue y envía al frente sus reservas dejando una reta- guardia debilitada. Los esfuer- zos ímprobos por romper el pasa a pg 5 Las conferencias de las I Jornadas de Hª Militar Ángel Gómez Moreno José A. Salas Auséns. Salvador Fontenla Ballesta Roberto Muñoz y Gonzalo Escalona. Cátedra “Miguel de Cervantes” y Departamento Humanístico Militar de la Academia General Militar La mayoría de los participantes en las jornadas fueron CAC., de la Guardia Civil, aunque también hubo algunos de otras Armas y de la Policía Nacional. ArmasyCuerpos
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    El pasado viernes12 de abril, tal y como estaba previsto, a las 13,00 h finalizaron las actividades de las “I Jornadas Divulgativas de Historia Militar” siendo, por tanto, el momento de hacer un breve balance con alguna conclusión. Desde el punto de vista de la asistencia a estas Jornadas, que se cifró en 115 alum- nos, prevista mayoritariamente para alumnos de los últimos cursos de los Centros Docentes de Enseñanza de Formación, tanto de las FAS. como de las FCSE., a los que se cursó la invitación correspondiente, se puede considerar que se ha alcanzado el objetivo, ya que hubo representantes de la Escuela Nacional de Policía, Academia de Oficiales de la Guardia Civil (Con una masiva asistencia de 39 C/DAC,s.), Academia General del Aire, y Academias de Infantería e Ingenieros del Ejército. Algunos C/DAC,s. y C/DC,s. de la AGM., se integraron en la Comisión Organizadora prestando una valio- sa ayuda en las tareas de conducción de estas Jornadas. Por otra parte la respuesta de los centros universitarios, a los que se cursó invita- ción (Universidades de Zaragoza, San Jorge, Granada, San Pablo CEU), ha sido más bien escasa, con cinco representantes de la Universidad de Zaragoza. El objetivo humano de las Jornadas se ha conseguido plenamente, gracias a la con- vivencia entre los alumnos de diferentes Centros y el alojamiento de la mayoría de ellos en dependencias de esta Casa, adaptándose a los horarios y vicisitudes de la misma. Esta convivencia y conocimiento mutuo, establecido como objetivo prioritario, favorecerá cualquier contacto o colaboración que, tal y como ya sucede hoy día, se tenga que producir en el futuro, entre personal de las FAS. y las FCSE., en beneficio de la eficacia de la Defensa Nacional, en todos sus aspectos, de nuestra Patria. En cuanto al objetivo Cultural establecido en “No permitir que la Historia de España en África caiga en el olvido”, además de despertar interés por los asuntos derivados de la misma, también puedo afirmar que se ha conseguido. Ha sido gracias a la interven- ción de prestigiosos ponentes quienes supieron adaptarse a las necesidades y nivel divulgativo de las Jornadas, además de algunas actividades complementarias. En otro apartado de esta misma publicación se da cumplida, y resumida, cuenta de todo ello. Es triste llegar a comprobar cómo, solamente tras 100 años, se borra del conoci- miento colectivo de la juventud y gran parte de la sociedad española una fracción tan significativa de nuestra Gloriosa Historia. Sería deseable que la situación docente y financiera futura permita que se puedan realizar otras Jornadas de este tipo, sobre otra parte relevante de la envidiable Historia de España, de indudable beneficio para todos los que tengan la ocasión y fortuna de asistir a las mismas. Solamente resta expresar mi más profundo agradecimiento a los Directores de Centros Docentes, que con su decisión de facilitar la asistencia de sus alumnos han colaborado a alcanzar el objetivo de las jornadas, a las Cortes de Aragón junto con la Institución Fernando el Católico, la Residencia Logística Militar “Palafox”, la Comandancia de Obras 3 Zaragoza, y a la comisión organizadora de las mismas, basa- da en el departamento íntegro de Humanística Militar con la colaboración puntual de C/DAC,s., C/DC,s. y personal de Apoyo de la AGM., desde la Unidad de Música y el Servicio de publicaciones, hasta el de automovilismo, pasando por el de Mantenimiento, Ayudas a la Enseñanza, CCTV, Seguridad y aquellos otros que, habien- do sido partícipes de estas imprescindibles tareas de apoyo y sostenimiento de estas Jornadas, por error u omisión no haya mencionado. El Coronel Gonzalo Escalona Orcao es Director de la Cátedra “Miguel de Cervantes” Mayo de 2013 5 cerco de Igueriben llevarán más allá del límite a las fuerzas que no serán capaces de rehacerse ante el avance rifeño. La retira- da no fue tan caótica ni desorga- nizada como los testimonios de los supervivientes recogen. Es cierto que algunas posiciones se abandonaron y ciertas unidades se entregaron al enemigo sin órdenes para ello. El mayor número de bajas no se produ- cirá en combate sino en las masacre de las tropas desarma- das tras las rendiciones pactadas como es el caso de Monte Arruit y Zeluan. “El Desembarco de Alhucemas: Vanguardia mun- dial de la acción de conjunto- combinada” Capitán de Navío Jose Maria Blanco Nuñez (retirado). Miembro de la Comisión Internacional de Historia Militar En Gallipoli durante la PGM donde los aliados fracasan estrepitosamente dictaminando que las operaciones anfibias en costa hostil eran impracticables. Ya antes del derrumbamiento de la Comandancia de Melilla, en Julio de 1921, el General Berenguer y el propio Silvestre eran firmes partidarios de un desembarco definitivo en Alhucemas por ser el centro de gravedad del poder rifeño. En mayo de 1925 nos retiramos de Xauen, como parte del repliegue general a la línea Estella, propi- ciando que Abd el Krim lance un ataque sobre las posiciones francesas en el río Uarga provo- cando entre los franceses su propio Annual. Esto obliga al gobierno francés a iniciar con- versaciones con el español para solucionar el problema definiti- vamente. Una adecuada coope- ración entre Ejército y Armada, la aparición en el teatro de ope- raciones de la aviación de ambos bandos y la entrada en juego de Francia convertirán la operación anfibia combinada y conjunta en un modelo que recoge las características defini- torias de un asalto anfibio actual. El reconocimiento aéreo reveló que las playas interiores de la bahía estaban fortificadas disponiendo de artillería y nidos de ametralladoras. Se seleccio- naron otras más al Oeste desde las que se pudo atacar de flanco a los rifeños. El éxito del desem- barco fue total hasta tal punto que cuando Eisenhower planeó la desembarco en Normandía pidió los informes que hubiera de Alhucemas. “El Desembarco de Alhucemas: Acciones Terrestres” Coronel de Infantería Juan Salafranca Alvarez (retirado) Instituto Historia y Cultura Militar. Se organizaron dos colum- nas correspondientes cada una de ellas a una Comandancia General. Abd el Krim intentó una operación en fuerza en Kudia Tahar como forma de desestabilizar los planes de desembarco previstos pero la enérgica y rápida reacción de las fuerzas españolas rompiendo el cerco a la posición no sin bajas anuló la intentona permitiendo al mando centrarse en la opera- ción anfibia. El desembarco de las fuerzas fue un éxito. Los objetivos iniciales próximos a las playas se lograron. En la pene- tración era preciso el ganado que debían cargar con el mate- rial de fortificación para asegu- rar las líneas antes de continuar el avance. El agua para los mulos estaba previsto obtenerla de pozos pero era salobre y por tanto no fueron desembarcados hasta que se pudo asegurar el suministro once días después por lo que hubo de trasportarse la mayor parte de los recursos a brazo. La operación terrestre se diseñó con un adecuado equili- brio entre maniobra y apoyo. Los combates fueron cortos y violentos con un número apre- ciable de bajas que gracias a la organización sanitaria fueron rápidamente atendidas lo que reforzó la moral de las tropas y contribuyó al éxito final. 11 de abril “Avatares del Protectorado Hispano-Francés en Marruecos: 1939-1956” D. Víctor Morales Lezcano. Catedrático Emérito de Historia. UNED El final de la Guerra Civil en España y el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Europa abrieron un período de “dislocación” en las relaciones internacionales. Las colonias y protectorados de los imperios - Gran Gran Bretaña y Francia, muy en particular- sufrieron importantes turbulencias inter- nas que abrieron el período de postguerra también a escala mundial. El Magreb no fue excepción a esta fenomenología histórica. Las relaciones franco- hispano-marroquíes (y argeli- nas) se vieron alteradas por el desafío del nacionalismo pana- rabista de los años 50 del siglo XX. En este “clima” se produjo el acceso a la independencia de viejos países convertidos en jóvenes Estados norteafricanos. En consecuencia, Marruecos y España se vieron atrapados en la vorágine internacional de unos años que fueron inaugurales en la Historia Contemporánea. “La Guerra de Sidi Ifni: un conflicto en la memoria” Comandante del Ejército del Aire Marcelino Sempere Domenech. Doctor en Historia A menudo se define al con- flicto de Sidi Ifni como la guerra olvidada, la última guerra colo- nial de España, o incluso como la guerra secreta. El 23 de noviembre de 1957 la colonia española de Sidi Ifni, luego pro- vincia, fue atacada por unas bandas armadas que se llama- ban así mismas Ejército de Liberación El conflicto duró aproximadamente ocho meses, entre noviembre de 1957 y junio de 1958, provocando 852 bajas. Un conflicto breve y duro, que puso a prueba a unas fuerzas armadas en plena transforma- ción, a caballo entre la alpargata y el radar y que sufrieron las consecuencias de la errática política del régimen franquista en temas de política exterior. La guerra se afrontó con improvisa- ciones ante la situación de penuria que atravesaban las fuerzas armadas españolas, pero hay que destacar el extra- ordinario valor de que hicieron gala los militares españoles, gra- cias a lo cual se pudo paliar en gran parte esta situación Esta guerra puso de manifiesto los condicionantes que tenía la ayuda norteamericana. En este conflicto se realizó el primer lan- zamiento paracaidista en com- bate y supuso la consagración de este tipo de unidades en España. La ambigüedad de la política exterior española fue en gran parte responsable de la génesis del conflicto y dificultó su solución. Amén de poner tra- bas a la colaboración con Francia, que al final resultó deci- siva en el Sáhara. “Las claves de la evacuación del Sahara Español” Teniente Coronel de Artillería Jose Ramon Ortiz de Zarate. Licenciado en Historia Se trata con especial aten- ción, el auge del nacionalismo saharaui a partir de 1970, la fase de internacionalización (74-75), con el Estatuto de Autonomía, la consulta de Soberanía sobre el Sahara de Marruecos y Mauritania al Tribunal Internacional de Justicia de la Haya y finalmente el viraje español desde Mayo de 1975. En la Crisis del Sahara, el des- pliegue militar marroquí, motivo la activación de los planes de defensa, y la Marcha Verde tuvo como consecuencia la evacua- ción del territorio, con la Operación Golondrina. Las con- clusiones finales revelan que España en la “Crisis del Sahara” se encontraba en una situación de debilidad con un vacío de poder interior, enfermedad de Franco, y de aislamiento exte- rior, que forzó al Gobierno de Arias a optar por una solución política, apoyada por el lobby pro marroquí y sectores del Ejército. El Rey Hassan II tuvo el liderazgo y la oportunidad de aprovechar este momento. Finalmente la retirada de España enfrentó a dos naciona- lismos intransigentes, el marro- quí, legitimador de su monar- quía con esta anexión y el Saharaui, representante de un estado sin territorio, que opta- ron por la vía de la guerra para solucionar el conflicto. Juan Salafranca Álvarez. Marcelino Sempere Domenech. Balance de las “I Jornadas Divulgativas de Historia Militar pasa a pg 6Víctor Morales Lezcano. José R Ortíz de Zárate. Jesús Martínez de Merlo.
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    6 Mayo de2013 En una entrevista concedida al SAC, Alejandro Bescós se refiere a su experiencia en Guinea Ecuatorial durante casi 8 años, “hasta el 27 de febrero de 1969, que fue cuando se evacuó el país”. Hubo de todo, asegura, Guinea era muy espe- cial, “teníamos que tener mucho tacto, no lo pasamos muy bien”. Explica que personalmente no tuvo ningún problema. “Los que tuve fue por defender a los míos en la empresa maderera que tenía; es importante que no se ignore lo que allí pasó”. Y de Guinea se marchó a otro país africano, a Gabón, que le abrió las puertas, le dejó tra- bajar. LLegó a conseguir la empresa modelo del país, res- petada por todos los gobiernos. “Incluso tengo varias cartas de Su Majestad el Rey felicitando mi actuación y también he teni- do la satisfacción de estar con él para agradecerle su considera- ción”. Recuerda Alejandro Bescós cómo durante esta trayectoria en África empleaba “200 millo- nes de pesetas al año en bene- ficio social. Me lo podía permi- tir y llegamos a tener a 1.200 chicos en escuelas financiadas por nosotros”, comenta. Así fue como recibió el grado de Comendador en Gabón, que es la más alta consideración que se da en el país. Y Su Majestad le entregó la Gran Cruz de Isabel La Católica. Hoy en día, incluso, con- tinúa manteniendo esa relación con las escuelas porque “se las dimos al Gobierno y seguimos financiando bastantes cosas. Lo que pasa es que a mi familia no nos gusta demasiado la propa- ganda, sino colaborar y cumplir con nuestro deber”. En total, pasó en África alre- dedor de 45 años: primero en el Sahara, después en Guinea para terminar en Gabón. Está tan satisfecho de esta trayectoria que considera que “nada ni nadie me puede ofender. No tengo miedo a nada porque pienso que he cumplido con mi deber y he hecho todo lo que he podido”. El futuro de África considera que es muy relativo. “Existe mucha riqueza petrolífera, por ejemplo, pero no la emplean donde deberían, así que cuan- do se termine no sé cómo van a sufragar los gastos. No hay cosa peor que recibir dinero que no lo ganas”, concluye Bescós. Bescós: “Cumplí con mi deber e hice lo que pude en África” ArmasyCuerpos Alejandro Bescós, poco antes de su intervención. Las actividades culturales tuvieron como objetivo completar el pro- grama de actividades lectivas, con otras, relacionadas tanto con el tema de las Jornadas: “Dos siglos de España en África”, como con la Historia de la AGM. Así, se organizó una visita a la Academia para todos los alumnos de las Jornadas. Para esta visita contamos con la ayuda de nues- tros alumnos de Promoción Interna, quienes fueron los encar- gados de hacer de “cicerones” de los distintos grupos que se esta- blecieron para la misma. El reco- rrido incluyó el Salón de Actos, la Sala de Banderas, donde se guar- da la Bandera de la General, la Sala de Directores, el Campo de Deportes y Polideportivo y final- mente conocimos los edificios nuevos y, en concreto, una cama- reta del Edificio Medrano, cons- truido en 2012. Tras esto, tuvimos la oportunidad de conocer el Museo de la General, donde nos sorprendió ver la riqueza y varie- dad de fondos en sus distintas salas, desde uniformes militares del Ejército Español, hasta unifor- mes de Academias extranjeras, pasando por armamento pesado y ligero, miniaturas, banderas y diversos recuerdos de la Academia en sus distintas épocas. También se celebró un concierto inolvidable interpretado por la Unidad de Música de la Academia. Nos ofrecieron un extraordinario y virtuoso concierto compuesto de 9 piezas, todas ellas relaciona- das con las Campañas militares de España en África. Pudimos delei- tarnos con piezas como, la Polka del General Prim, la Batalla de Castillejos, Los Voluntarios, Himno de Taxdirt, La toma del Gurugú, La canción del Soldado, Las Corsarias, Tercios Heroicos y Soldadito Español, para terminar con los Sitios de Zaragoza. Además asistimos a una exposi- ción monográfica de libros sobre África, en la Biblioteca Histórica de la AGM. Para la ocasión, se seleccionaron 48 obras, cuya temática giró en torno a la acción de España en las diferentes zonas de influencia (Guerra de África, Protectorado de Marruecos, Ifni, Sahara o la Guinea Española). Ese mismo día, se organizó una visita al Palacio de la Aljafería de Zaragoza, a la que asistieron una treintena de alumnos. El Palacio de la Aljafería es una joya del arte hispano-musulmán, siendo en la actualidad sede de las Cortes de Aragón además de ser uno de los monumentos más visitados de la ciudad. En suma estas actividades sirvie- ron para fomentar la cultura de defensa, la convivencia y el apre- cio mutuo entre los alumnos asis- tentes a las Jornadas. Departamento Humanístico Militar de la AGM Actividades culturales Un momento de la visita al Museo de la Academia. 12 de abril “La presencia de España en Guinea: Aspectos sociales, polí- ticos y económicos” D. Alejandro Bescós Iglesias. Fundador de la Fundación Bescós Relato de la verdad en pri- mera persona de lo que vio, vivió y sufrió en sus propias car- nes durante su estancia desde 1962 hasta la evacuación varios meses después de la indepen- dencia del país. Llegó a Guinea procedente de la minas de fosfa- to del entonces Sahara Español para encontrase con un país inhóspito, insano, plagado de enfermedades tropicales y anclado en costumbre ancestra- les donde se precisaba una con- ducta recta, gran tesón y fuerza moral para no abandonar derro- tado y volver a España. El español debía de ser firme para conseguir que el nativo trabaja- ra pero nunca fue un verdugo. Les dimos escuelas, hospitales y pusimos orden donde había inseguridad. Nunca supieron ver el progreso que traíamos. La oposición a la presencia españo- la declaró una huelga general que tuvo éxito. Por primera vez se hicieron dueños del país. En las elecciones tras la indepen- dencia triunfó la oposición a España en base a promesas de mejoras en las condiciones de vida para el pueblo con los beneficios del petróleo. Unos meses después, el presidente Macías desencadenó una cam- paña contra los residentes españoles que generó inseguri- dad, amenazas, y hasta coaccio- nes por la fuerza armada. Se requisaron las armas a los blan- cos, se obligó a retirar la bande- ra de la embajada española y desde Madrid no se reacciona- ba. Al final nos expulsaron y pro- tegidos por los guardias civiles tuvimos que abandonar como pudimos nuestras casas, traba- jos, posesiones y casi con lo puesto embarcarnos de vuelta. “La guarnición militar y las Fuerzas de Orden Publico en Guinea” Teniente Coronel de la Guardia Civil Jesus Nuñez Calvo. Licenciado en Historia La soberanía y labor españo- la en la Guinea Ecuatorial (1778 -1969) es, a pesar de su cercanía en el tiempo, una gran descono- cida. La presencia española en la zona tomará mayor fuerza en los primeros años del siglo XX y será cuando se cree en 1904 la Policía Indígena para los Territorios del Golfo de Guinea con mandos de la Guardia Civil y tropa nativa con misiones poli- ciales y de orden público. En 1907 se convierte en Guardia Civil de los Territorios Españoles de Guinea con misiones, organi- zación y procedimientos simila- res a la Benemérita en España, sustituyendo a las fuerzas de Infantería de Marina presentes desde 1869. El primer problema que se planteó fue el recluta- miento de la tropa. Esta estruc- tura variará su dependencia ministerial y de denominación pero seguirá manteniendo sus cometidos sobre el terreno. A partir de los años cincuenta se inició un lento proceso de des- colonización que finalizaría en 1968 con la independencia. Este tránsito y la evacuación de los residentes españoles se hicieron sin derramamiento de sangre ni fuertes movilizaciones indígenas a lo que contribuyo en gran medida la presencia y actuación de la entonces Guardia Territorial. “Las Fuerzas Armadas y la descolonización de Guinea” Luis Togores Sanchez. Universidad San Pablo CEU El 12 de octubre de 1968 España dio la independencia su única colonia en el África Subsahariana, a Guinea Ecuatorial. España renunciaba a su provincia del golfo de Guinea. En las elecciones democráticas y libres propi- ciadas por el Gobierno español fue elegido como primer presidente Macías Nguema. Muy pronto la ines- tabilidad psicología del futu- ro dictador se empezó a manifestar en un virulento odio a todo lo español, al tiempo que una incitación a pueblo guineano contra los más de seis mil españoles que vivían en el territorio. El acoso contra los españoles empezó con la expulsión del embajador Durán Loriga, en febrero de 1969, degeneran- do en un enfrentamiento abierto entre las autoridades guineanas y los españoles. Desde Madrid se ordena poner en marcha la Operación Ecuador. Fuerzas de la Guardia Civil, una com- pañía de COE,s., tropas de infantería marina, junto a una importante flotilla de buques de guerra y barcos civiles, comienza la evacua- ción de los españoles, civiles y militares, de la Antigua Guinea Española. Estamos en marzo de 1969.En lo mili- tar la operación fue modéli- ca, aunque los antiguos colo- nos perdieron todo su bienes y propiedades, que fueron robadas por las autoridades guineanas ante la impasivi- dad de las autoridades políti- cas madrileñas. En Guinea comenzaba una larga y san- grienta dictadura que supuso el fin de la libertad y la pros- peridad de la ex colonia española. Alejandro Bescós Iglesias. Jesús Núñez Calvo.