El poema cuestiona cómo recibir al Niño Dios dado que los corazones humanos son fríos y sólo le quieren conferir dolor. Pregunta cómo acoger a Jesús en pequeños corazones y casas cerradas, si lo han perseguido y alojado en un pesebre en lugar de un castillo. Finalmente, pide a la Virgen María humildad y caridad, y que Jesús sane las heridas humanas y traiga paz, verdad y felicidad.