El Salvador: migraciones, 
indígenas y cultura 
Miguel Huezo Mixco, 
Otavalo, abril 2009
Fracturas y tensiones 
• El país más pequeño de la América continental 
es un “archipiélago” fracturado y herido por la 
historia: 
– descohesión social 
– estancamiento económico 
– incapacidad de generar una oferta de empleo 
decente 
– altos niveles de polarización 
– poca confianza en la institucionalidad 
– altos niveles de delincuencia y violencia 
– migración masiva 
– bajos niveles de esperanza.
El país que ya no existe 
• Los flujos migratorios que iniciaron en los 
años setenta del siglo pasado constituyen 
uno de los derroches más grandes de 
energía en toda la historia salvadoreña. 
• Las principales transformaciones del país 
del último cuarto de siglo se deben en 
gran parte a quienes salieron como 
huyendo de una peste.
• El Salvador del siglo XXI no solo necesita 
reducir las brechas económicas y sociales, 
responsables en medida importante del éxodo 
migratorio, sino también hacer efectivo el 
ejercicio de una ciudadanía plena para todos los 
miembros de su comunidad. 
• Pese a la dependencia económica de los 
migrantes, estos no ejercen el voto en el 
exterior.
• Ciudadanía no es solo un estatus legal 
sino también a una forma de identificación 
y de pertenencia a “una comunidad 
integrada por los gustos, las prácticas y 
las sensibilidades compartidas” 
(Monsiváis, 2008), que asegure el 
reconocimiento de los excluidos y los 
expulsados en el acceso a la justicia, los 
servicios sociales y el debate informado.
Población salvadoreña en EEUU 
• Comenzó siendo en los años sesenta un pequeño 0.2% 
del total de su población. A partir de los años ochenta, 
hasta nuestros días, veinte de cada cien salvadoreños 
se encuentran fuera del país. 
• Para 2007 más de 300 mil hogares urbanos recibían 
remesas: el 26.7% del total de hogares en el país. 
• Para 2008, El Salvador fue el tercer país del mundo con 
más ciudadanos naturalizados en Estados Unidos, con 
35,769 nuevos ciudadanos, lo que representa un 
incremento del 120% respecto del año anterior. 
• Los migrantes han obtenido un nivel de bienestar 
superior, en promedio, al de sus connacionales dentro 
del país. 
• Las remesas representan el 18% del PIB.
Remesas y cultura 
• El acto de enviar dinero (desprendimiento, 
compromiso) y de recibirlo (necesidad, 
demanda) no es simplemente un acto 
económico, sino que forma parte de un 
proceso cultural. En buenas cuentas, las 
remesas son una expresión de relaciones 
sociales y emocionales.
• Los migrantes han contribuido a la formación de 
una sociedad postradicional en la que se 
perciben cambios importantes en: 
– la religión (el catolicismo domina todavía pero hay un 
auge de otras corrientes cristianas), 
– la lengua (el español sigue siendo el más hablado 
pero ha crecido el número de las familias donde se 
habla inglés, aparte de que este idioma es la lingua 
franca de nuestros días) 
– la familia (que ha adquirido nuevas formas y roles ya 
sea otorgándole protagonismo a los abuelos, cuando 
los padres emigran, o cediéndole una cuota formativa 
a la televisión).
• En términos económicos, han impulsado el auge 
en cuatro actividades económicas sumamente 
dinámicas que están ancladas en el mundo de 
la cultura y los vínculos emocionales: 
– el transporte aéreo internacional (entre 1990 y 2004 el tráfico 
entre ambos países se multiplicó por diez, al pasar de 123 mil 846 personas que 
viajaron en esa dirección en el primer año, a 1 millón 315 mil 828 personas) 
– las telecomunicaciones (entre 1997 y 2006, el número de líneas 
celulares pasó de 20 mil a más de 6 millones, y la densidad telefónica (cantidad 
de líneas móviles y fijas por cada 100 habitantes) aumentó de 6.4% en 1997 a 
un 40.3% en 2004, incrementándose al 125% en 2007) 
– el turismo (representa un 4% de aporte al PIB) 
– el consumo de productos nostálgicos (mercado potencial de 
productos étnicos en EEUU supera los US$1, 600 millones)
Indígenas 
• El Salvador se ha considerado históricamente 
como una población homogénea, mestiza. 
• Los indígenas en El Salvador han 
experimentado toda clase de discriminaciones. 
Durante y después de la colonización española 
se les consideraba “bestias”. 
• Sus tierras comunales les permitían escapar de 
los mal pagados trabajos en las fincas y las 
obras públicas, se les tildó de “haraganes”.
• Un imaginario social dominante a lo largo del siglo XIX y principios 
del siglo XX fue el de la “inferioridad racial” de la población no 
europea. 
In d io s 
S e d e d ic a n a la p r o d u c c ió n a g ríc o la 
y a r te s a n a l p a r a a u to c o n s u m o . 
M e s tiz o s 
S o n n e g o c ia n t e s , m é d ic o s , a b o g a d o s , 
m ilita r e s , c u r a s , a r te s a n o s , e tc . 
" D e g e n e r a n e n d ic ta d o r e s c r u e le s " . 
Z a m b o s 
" E n tre e llo s p u lu la n 
lo s m a lv a d o s y lo s fa c in e r o s o s ". 
B la n c o s 
E s tá n d e s tin a d o s a c o n d u c ir la c o s a p ú b lic a : 
D ic ta r le y e s 
G o b e r n a r
• La Recopilación de leyes de Isidro 
Menéndez (1856) recoge numerosos 
reglamentos destinados a castigar con 
dureza a quienes no estaban dispuestos a 
trabajar en las haciendas, con especial 
dedicatoria a los indígenas. 
• En términos económicos y sociales, los 
indígenas están entre los más pobres de 
los pobres de este país.
Los indígenas y la CERD 
• Uno de los hechos más recientes de esa larga tradición 
discriminatoria se expresó en el informe del Estado 
salvadoreño a la Convención Internacional sobre la 
Eliminación de todas las Formas de Discriminación 
Racial (CERD), en 2005. 
• En este insólito documento, el Estado asegura, entre 
otras cosas, que la población salvadoreña no está 
compuesta por grupos con características raciales 
diferentes y que, por lo tanto, en el país no existe 
discriminación por motivos de raza. 
• Un año más tarde, el Comité para la Eliminación de la 
Discriminación Racial de la ONU recomendó al Estado 
salvadoreño distinguir étnicamente la población de El 
Salvador.
• En 2007 se realizó el Censo de Población y 
vivienda. 
• Para incluir en la boleta una pregunta relativa a 
las cuestiones étnicas, las autoridades 
consultaron con organizaciones indígenas y 
expertos en el tema. 
• Sin embargo, al final, la pregunta se cambió por 
una que atendía no a las condiciones étnico-culturales 
sino a las características fenotípicas, 
las que por siglos han sido usadas para marcar 
una supuesta “inferioridad racial”.
Los invisibles 
• Los indígenas siempre constituyeron un núcleo 
poblacional salvadoreño importante. 
• Para los años del movimiento independentista, a 
principios del siglo XIX, casi todos los indígenas 
eran bilingües y los marcadores tradicionales, 
tales como la fisionomía y el vestido, habían 
perdido relevancia para distinguirlos como 
indígenas en una población crecientemente 
"mezclada". 
• De acuerdo con los datos tabulados en las 
primeras décadas del siglo XIX los mestizos 
constituían el 54.1% de la población, los 
indígenas el 43.1% y los blancos el 2.8%.
• Las estimaciones de los años 70 establecían la 
población indígena en alrededor del 10%. 
• Las cifras de 2007 establecen que la mayor 
parte de la población es mestiza (86%) y blanca 
(13%), y apenas el 1% restante se distribuye 
entre indígenas, negros y otros grupos. 
• Estos resultados refuerzan una de las ideas más 
arraigadas y equivocadas: que en El Salvador 
no hay indígenas.
Migrantes e indígenas 
• Las tensiones entre estos dos grupos son 
un reto para la interculturalidad. 
• No existe un seguimiento detallado de la 
cantidad de migrantes indígenas que han 
emigrado a Estados Unidos, pero los hay. 
• De hecho, los migrantes están planteando 
nuevos desafíos a la sobrevivencia de los 
pequeños núcleos indígenas en El 
Salvador.
• El “Estudio cualitativo sobre cambios culturales y 
percepciones políticas de las migraciones en El 
Salvador” (2005), dirigido por el PNUD, confirma que 
siguen existiendo importantes obstáculos para la 
integración de la población migrante como parte del 
nosotros salvadoreño. 
• El estudio se realizó con la participación de personas 
provenientes de estratos sociales y económicos muy 
variados, provenientes de diversas partes del país: 
líderes indígenas; gestores culturales (directores de 
Casas de la cultura) de diversas ciudades del país; 
operadores empresariales; académicos; políticos; 
migrantes; y viajeros o gestores de encomiendas.
Los guardianes de la semilla 
• Los indígenas se expresaron de manera más 
crítica que el resto sobre los efectos de las 
migraciones en la cultura salvadoreña. 
• Los líderes de diversas organizaciones 
indígenas coincidieron en decir que por su 
causa sus raíces ancestrales están siendo 
nuevamente “suplantadas” por formas de vida 
ajenas. 
• Esta suplantación, expresaron, es una 
“continuación de la conquista y colonización” 
española, a la que denominaron como el “robo 
cultural” por parte de la “cultura occidental”.
• “En tiempos de la colonia fueron los españoles y 
europeos, y luego, con la globalización, los “gringos”; los 
migrantes son ahora la mala semilla que está pudriendo 
al resto de la población”. 
• Los migrantes son una “mala semilla” porque alejan a la 
gente de su relación profunda con los espíritus 
ancestrales donde la tierra ocupa un lugar privilegiado, y 
todo lo que la destruye puede ser considerado como 
“malo”, añadieron. 
• Los indígenas se opusieron con tanta fuerza como los 
políticos a que se otorgue a los migrantes el derecho al 
voto en el exterior.
• Razones asisten a unos y otros: migrantes e 
indígenas para reclamar respeto a sus 
derechos. Ambos constituyen parte sustancial 
de la memoria, de la historia, de la cultura y 
representan desafíos para El Salvador del siglo 
XXI. Son, junto a desempleados, 
subempleados, jóvenes y mujeres, los grupos 
excluidos de los beneficios de la ciudadanía 
integral. 
• Esto plantea la necesidad de abrir diálogos 
entre los excluidos y encontrar puntos comunes 
para emprender acciones de beneficio 
recíproco.

El Salvador: migraciones, indígenas y cultura

  • 1.
    El Salvador: migraciones, indígenas y cultura Miguel Huezo Mixco, Otavalo, abril 2009
  • 2.
    Fracturas y tensiones • El país más pequeño de la América continental es un “archipiélago” fracturado y herido por la historia: – descohesión social – estancamiento económico – incapacidad de generar una oferta de empleo decente – altos niveles de polarización – poca confianza en la institucionalidad – altos niveles de delincuencia y violencia – migración masiva – bajos niveles de esperanza.
  • 3.
    El país queya no existe • Los flujos migratorios que iniciaron en los años setenta del siglo pasado constituyen uno de los derroches más grandes de energía en toda la historia salvadoreña. • Las principales transformaciones del país del último cuarto de siglo se deben en gran parte a quienes salieron como huyendo de una peste.
  • 4.
    • El Salvadordel siglo XXI no solo necesita reducir las brechas económicas y sociales, responsables en medida importante del éxodo migratorio, sino también hacer efectivo el ejercicio de una ciudadanía plena para todos los miembros de su comunidad. • Pese a la dependencia económica de los migrantes, estos no ejercen el voto en el exterior.
  • 5.
    • Ciudadanía noes solo un estatus legal sino también a una forma de identificación y de pertenencia a “una comunidad integrada por los gustos, las prácticas y las sensibilidades compartidas” (Monsiváis, 2008), que asegure el reconocimiento de los excluidos y los expulsados en el acceso a la justicia, los servicios sociales y el debate informado.
  • 6.
    Población salvadoreña enEEUU • Comenzó siendo en los años sesenta un pequeño 0.2% del total de su población. A partir de los años ochenta, hasta nuestros días, veinte de cada cien salvadoreños se encuentran fuera del país. • Para 2007 más de 300 mil hogares urbanos recibían remesas: el 26.7% del total de hogares en el país. • Para 2008, El Salvador fue el tercer país del mundo con más ciudadanos naturalizados en Estados Unidos, con 35,769 nuevos ciudadanos, lo que representa un incremento del 120% respecto del año anterior. • Los migrantes han obtenido un nivel de bienestar superior, en promedio, al de sus connacionales dentro del país. • Las remesas representan el 18% del PIB.
  • 7.
    Remesas y cultura • El acto de enviar dinero (desprendimiento, compromiso) y de recibirlo (necesidad, demanda) no es simplemente un acto económico, sino que forma parte de un proceso cultural. En buenas cuentas, las remesas son una expresión de relaciones sociales y emocionales.
  • 8.
    • Los migranteshan contribuido a la formación de una sociedad postradicional en la que se perciben cambios importantes en: – la religión (el catolicismo domina todavía pero hay un auge de otras corrientes cristianas), – la lengua (el español sigue siendo el más hablado pero ha crecido el número de las familias donde se habla inglés, aparte de que este idioma es la lingua franca de nuestros días) – la familia (que ha adquirido nuevas formas y roles ya sea otorgándole protagonismo a los abuelos, cuando los padres emigran, o cediéndole una cuota formativa a la televisión).
  • 9.
    • En términoseconómicos, han impulsado el auge en cuatro actividades económicas sumamente dinámicas que están ancladas en el mundo de la cultura y los vínculos emocionales: – el transporte aéreo internacional (entre 1990 y 2004 el tráfico entre ambos países se multiplicó por diez, al pasar de 123 mil 846 personas que viajaron en esa dirección en el primer año, a 1 millón 315 mil 828 personas) – las telecomunicaciones (entre 1997 y 2006, el número de líneas celulares pasó de 20 mil a más de 6 millones, y la densidad telefónica (cantidad de líneas móviles y fijas por cada 100 habitantes) aumentó de 6.4% en 1997 a un 40.3% en 2004, incrementándose al 125% en 2007) – el turismo (representa un 4% de aporte al PIB) – el consumo de productos nostálgicos (mercado potencial de productos étnicos en EEUU supera los US$1, 600 millones)
  • 10.
    Indígenas • ElSalvador se ha considerado históricamente como una población homogénea, mestiza. • Los indígenas en El Salvador han experimentado toda clase de discriminaciones. Durante y después de la colonización española se les consideraba “bestias”. • Sus tierras comunales les permitían escapar de los mal pagados trabajos en las fincas y las obras públicas, se les tildó de “haraganes”.
  • 11.
    • Un imaginariosocial dominante a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX fue el de la “inferioridad racial” de la población no europea. In d io s S e d e d ic a n a la p r o d u c c ió n a g ríc o la y a r te s a n a l p a r a a u to c o n s u m o . M e s tiz o s S o n n e g o c ia n t e s , m é d ic o s , a b o g a d o s , m ilita r e s , c u r a s , a r te s a n o s , e tc . " D e g e n e r a n e n d ic ta d o r e s c r u e le s " . Z a m b o s " E n tre e llo s p u lu la n lo s m a lv a d o s y lo s fa c in e r o s o s ". B la n c o s E s tá n d e s tin a d o s a c o n d u c ir la c o s a p ú b lic a : D ic ta r le y e s G o b e r n a r
  • 12.
    • La Recopilaciónde leyes de Isidro Menéndez (1856) recoge numerosos reglamentos destinados a castigar con dureza a quienes no estaban dispuestos a trabajar en las haciendas, con especial dedicatoria a los indígenas. • En términos económicos y sociales, los indígenas están entre los más pobres de los pobres de este país.
  • 13.
    Los indígenas yla CERD • Uno de los hechos más recientes de esa larga tradición discriminatoria se expresó en el informe del Estado salvadoreño a la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (CERD), en 2005. • En este insólito documento, el Estado asegura, entre otras cosas, que la población salvadoreña no está compuesta por grupos con características raciales diferentes y que, por lo tanto, en el país no existe discriminación por motivos de raza. • Un año más tarde, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU recomendó al Estado salvadoreño distinguir étnicamente la población de El Salvador.
  • 14.
    • En 2007se realizó el Censo de Población y vivienda. • Para incluir en la boleta una pregunta relativa a las cuestiones étnicas, las autoridades consultaron con organizaciones indígenas y expertos en el tema. • Sin embargo, al final, la pregunta se cambió por una que atendía no a las condiciones étnico-culturales sino a las características fenotípicas, las que por siglos han sido usadas para marcar una supuesta “inferioridad racial”.
  • 15.
    Los invisibles •Los indígenas siempre constituyeron un núcleo poblacional salvadoreño importante. • Para los años del movimiento independentista, a principios del siglo XIX, casi todos los indígenas eran bilingües y los marcadores tradicionales, tales como la fisionomía y el vestido, habían perdido relevancia para distinguirlos como indígenas en una población crecientemente "mezclada". • De acuerdo con los datos tabulados en las primeras décadas del siglo XIX los mestizos constituían el 54.1% de la población, los indígenas el 43.1% y los blancos el 2.8%.
  • 16.
    • Las estimacionesde los años 70 establecían la población indígena en alrededor del 10%. • Las cifras de 2007 establecen que la mayor parte de la población es mestiza (86%) y blanca (13%), y apenas el 1% restante se distribuye entre indígenas, negros y otros grupos. • Estos resultados refuerzan una de las ideas más arraigadas y equivocadas: que en El Salvador no hay indígenas.
  • 17.
    Migrantes e indígenas • Las tensiones entre estos dos grupos son un reto para la interculturalidad. • No existe un seguimiento detallado de la cantidad de migrantes indígenas que han emigrado a Estados Unidos, pero los hay. • De hecho, los migrantes están planteando nuevos desafíos a la sobrevivencia de los pequeños núcleos indígenas en El Salvador.
  • 18.
    • El “Estudiocualitativo sobre cambios culturales y percepciones políticas de las migraciones en El Salvador” (2005), dirigido por el PNUD, confirma que siguen existiendo importantes obstáculos para la integración de la población migrante como parte del nosotros salvadoreño. • El estudio se realizó con la participación de personas provenientes de estratos sociales y económicos muy variados, provenientes de diversas partes del país: líderes indígenas; gestores culturales (directores de Casas de la cultura) de diversas ciudades del país; operadores empresariales; académicos; políticos; migrantes; y viajeros o gestores de encomiendas.
  • 19.
    Los guardianes dela semilla • Los indígenas se expresaron de manera más crítica que el resto sobre los efectos de las migraciones en la cultura salvadoreña. • Los líderes de diversas organizaciones indígenas coincidieron en decir que por su causa sus raíces ancestrales están siendo nuevamente “suplantadas” por formas de vida ajenas. • Esta suplantación, expresaron, es una “continuación de la conquista y colonización” española, a la que denominaron como el “robo cultural” por parte de la “cultura occidental”.
  • 20.
    • “En tiemposde la colonia fueron los españoles y europeos, y luego, con la globalización, los “gringos”; los migrantes son ahora la mala semilla que está pudriendo al resto de la población”. • Los migrantes son una “mala semilla” porque alejan a la gente de su relación profunda con los espíritus ancestrales donde la tierra ocupa un lugar privilegiado, y todo lo que la destruye puede ser considerado como “malo”, añadieron. • Los indígenas se opusieron con tanta fuerza como los políticos a que se otorgue a los migrantes el derecho al voto en el exterior.
  • 21.
    • Razones asistena unos y otros: migrantes e indígenas para reclamar respeto a sus derechos. Ambos constituyen parte sustancial de la memoria, de la historia, de la cultura y representan desafíos para El Salvador del siglo XXI. Son, junto a desempleados, subempleados, jóvenes y mujeres, los grupos excluidos de los beneficios de la ciudadanía integral. • Esto plantea la necesidad de abrir diálogos entre los excluidos y encontrar puntos comunes para emprender acciones de beneficio recíproco.