El documento propone la implementación del movimiento educativo abierto para democratizar el acceso a recursos educativos, enfocándose en mejorar la práctica oral de los estudiantes de idiomas mediante el uso de tecnología y redes sociales. Se critica la enseñanza teórica predominante en las facultades de idiomas y se sugieren estrategias para facilitar la práctica conversacional real a través de entornos virtuales. La autora aboga por la creación de comunidades de aprendizaje que utilicen recursos abiertos y promuevan la comunicación global entre estudiantes de diferentes partes del mundo.