El documento describe los diferentes roles que pueden adoptar los docentes para apoyar el juego en el aula, incluyendo facilitador, modelizador, compañero de juego, oyente/decodificador y planificador. También discute la importancia de que los maestros brinden un espacio seguro para que los niños aprendan a través del juego, promoviendo su autoestima y bienestar general.